El candidato presidencial de izquierda en Perú, Roberto Sánchez, ha designado al ex-ministro de Economía, Pedro Francke, para liderar su equipo en la elaboración de un plan económico. Esta decisión, anunciada el 18 de mayo de 2026, ha suscitado preocupación entre los inversores, especialmente a medida que se aproxima el segundo turno electoral, programado para el 7 de junio, donde se enfrentará a la conservadora Keiko Fujimori. Francke, quien ocupó el cargo de ministro entre 2021 y 2022, es visto como un economista moderado, pero su nombramiento no ha logrado calmar las inquietudes del mercado sobre las propuestas de Sánchez, que incluyen la revisión de contratos de explotación de recursos naturales y un aumento del 33% en el salario mínimo.

La situación política en Perú es tensa, marcada por un proceso electoral que ha estado plagado de retrasos y denuncias de fraude. La reciente elección del 7 de mayo se extendió por un mes debido a problemas logísticos, lo que ha generado desconfianza en el sistema electoral. La victoria de Sánchez por un estrecho margen ha intensificado la incertidumbre, ya que su plataforma incluye propuestas que podrían afectar a sectores clave de la economía peruana, como la minería, en un país que es uno de los principales productores de cobre a nivel mundial.

Históricamente, el sector minero ha sido un pilar fundamental de la economía peruana, representando aproximadamente el 10% del PIB y generando una parte significativa de los ingresos fiscales. Las propuestas de Sánchez de revisar contratos de minería han alarmado a los inversores, quienes temen que esto pueda llevar a una disminución en la inversión extranjera y a una mayor volatilidad en los precios de los metales. La experiencia de Francke como ministro en el gobierno de Castillo, donde tuvo un papel crucial para estabilizar los mercados, podría ser un factor a favor, pero su capacidad para implementar cambios significativos en un entorno político polarizado es incierta.

Para los inversores argentinos, la situación en Perú es relevante, dado que cualquier inestabilidad en la región puede tener repercusiones en los mercados locales. La relación entre Argentina y Perú ha sido históricamente fuerte, especialmente en el ámbito comercial. Un cambio en la política económica peruana podría influir en el comercio bilateral y en la percepción de riesgo en la región, lo que podría impactar en el tipo de cambio y en la inversión en ambos países. Además, el aumento del salario mínimo propuesto por Sánchez podría tener un efecto en la inflación y en el consumo, lo que a su vez podría repercutir en la economía argentina.

A medida que se acerca la fecha del segundo turno electoral, será crucial observar cómo se desarrollan las campañas de ambos candidatos y cómo responden los mercados a las propuestas económicas de Sánchez. La composición final de su equipo económico y las medidas que se presenten en su plan de gobierno serán determinantes para la confianza de los inversores. Los próximos días serán clave para entender la dirección que tomará la economía peruana y las posibles implicancias para la región, incluyendo a Argentina, que podría verse afectada por cambios en la dinámica comercial y de inversión.

En resumen, la situación política y económica en Perú es un factor a monitorear de cerca. La incertidumbre sobre el futuro económico del país podría influir en las decisiones de inversión en toda la región, y los inversores argentinos deben estar atentos a cómo se desarrollan los acontecimientos en las próximas semanas, especialmente con el segundo turno electoral a la vista.