Norky’s y Roky’s, dos de las cadenas de pollerías más emblemáticas del Perú, enfrentan un nuevo desafío en su trayectoria: la internacionalización de su producto estrella, el pollo a la brasa. Con un mercado local que consume aproximadamente 160 millones de pollos a la brasa al año, estas marcas han logrado concentrar cerca del 70% del consumo en el país. Sin embargo, el crecimiento sostenido en el mercado local plantea la pregunta de qué sigue para estas empresas que han dominado el sector durante décadas.

Ambas cadenas han crecido casi en paralelo, con logos y colores similares, además de ofrecer cartas casi idénticas. Norky’s, fundada en 1976, fue pionera en el sector, mientras que Roky’s llegó al mercado en 1985. A pesar de sus orígenes distintos, la percepción del consumidor ha llevado a que muchos no puedan diferenciarlas. Esta falta de identidad podría ser un obstáculo significativo en su intento de expandirse a mercados internacionales, donde la competencia es feroz y la diferenciación de marca es crucial.

Fernando Barranzuela, especialista en dirección comercial, sugiere que el siguiente paso para estas cadenas es replicar el éxito que tuvo el cebiche en la internacionalización de la gastronomía peruana. Sin embargo, para lograrlo, Norky’s y Roky’s deberán fortalecer su identidad de marca y diversificar su oferta. Hasta ahora, el Grupo Roky’s ha logrado abrir seis locales en Bolivia, mientras que Norky’s, tras ser adquirida por Carlyle Group en 2013, ha anunciado la apertura de locales en España, lo que marca un primer paso hacia la internacionalización.

El crecimiento ha sido la estrategia principal de ambas cadenas, que han expandido su presencia en Lima y otras ciudades del Perú. Norky’s cuenta con más de 140 establecimientos, mientras que Roky’s tiene más de 90. Sin embargo, este crecimiento no ha sido exento de desafíos. La expansión hacia ciudades más alejadas implica un aumento en los costos operativos y logísticos, lo que puede afectar la rentabilidad. Barranzuela advierte que la operación de restaurantes es más compleja que la de otros negocios, y que la rentabilidad en nuevas ubicaciones puede tardar más en materializarse.

La internacionalización del pollo a la brasa no solo implica abrir locales en el extranjero, sino también construir una marca reconocible y competitiva. Europa y Estados Unidos son destinos naturales para estas cadenas, donde la comunidad peruana es significativa. Sin embargo, el verdadero reto será competir no solo entre ellas, sino también contra otras ofertas gastronómicas en el mercado global. La diferenciación en sabor y calidad será fundamental para que Norky’s y Roky’s logren establecerse en el extranjero y no se vean afectadas por la percepción negativa que a veces se tiene de las cadenas masivas en comparación con las pollerías más pequeñas y tradicionales.

A medida que ambas marcas se preparan para dar sus primeros pasos en el extranjero, es crucial que innoven en su propuesta, ya sea a través de nuevos productos o experiencias que las diferencien claramente. La ubicación también jugará un papel importante en su estrategia de expansión, evitando la competencia directa en el mismo espacio. En este sentido, el futuro de Norky’s y Roky’s dependerá de su capacidad para adaptarse y evolucionar en un mercado cada vez más competitivo, tanto a nivel local como internacional.