Desde el año 2020, el arroz se ha consolidado como el cultivo más importante en Perú, alcanzando una producción de aproximadamente 3.7 millones de toneladas en la campaña agrícola 2024-2025. Sin embargo, la situación actual es preocupante para los agricultores, quienes enfrentan una drástica caída en los precios del arroz en chacra, lo que ha llevado a los productores de nueve regiones del país a acordar un paro nacional agrario indefinido a partir del 25 de mayo. Esta medida de protesta es impulsada por la Confederación Nacional de Arroceros del Perú (Conarroz), que exige al gobierno la declaración de emergencia del sector arrocero debido a la crisis que atraviesan los productores.

La caída en el precio del arroz ha sido significativa, pasando de S/ 1,500 a S/ 600 por tonelada, lo que representa una reducción del 60%. Esta situación ha llevado a los agricultores a perder dinero, ya que el costo de producción se ha incrementado, especialmente por el aumento en los precios de los fertilizantes, como la urea, que ha subido un 50%. En regiones como Tambogrande, el costo para producir una hectárea de arroz asciende a S/ 12,000, mientras que los agricultores solo logran recuperar S/ 10,000 al momento de la cosecha. Esta disparidad pone en riesgo la viabilidad económica de los productores.

El presidente de Conarroz, Wilder Vásquez, ha señalado que el gobierno se comprometió a declarar en emergencia el sector, pero posteriormente cambió de opinión. Los productores están pidiendo medidas urgentes, como la compra directa de al menos 150,000 toneladas de arroz por parte del Estado, lo que implicaría un desembolso de S/ 300 millones. Además, solicitan la prohibición de importaciones de arroz, argumentando que estas afectan la producción nacional, ya que los importadores adquieren el cereal a precios bajos y lo almacenan para venderlo más caro posteriormente.

El ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Felipe Meza Millán, ha indicado que el problema no radica en una sobreproducción o un aumento en las importaciones, sino en la especulación de precios por parte de intermediarios. A pesar de la caída en los precios en el campo, los precios en los mercados minoristas de Lima no han disminuido, lo que genera una brecha considerable entre lo que reciben los productores y lo que paga el consumidor final. Esta situación ha llevado a los productores a exigir una revisión de la franja de precios aplicada al arroz, que actualmente se ha reducido, lo que podría agravar aún más la crisis.

A futuro, es crucial observar cómo el gobierno responde a las demandas de los productores y si se implementan medidas efectivas para estabilizar el sector. La próxima reunión entre los agricultores y el gobierno será determinante para evaluar la posibilidad de un acuerdo que alivie la crisis. Además, la situación del mercado de fertilizantes y su impacto en los costos de producción será un factor clave a monitorear, especialmente en un contexto donde la seguridad alimentaria es una preocupación creciente en la región. La producción de guano de isla, que se espera aumentar en 10,000 toneladas, podría ofrecer una alternativa a los fertilizantes químicos, pero su implementación requerirá tiempo y recursos.

En resumen, la crisis del sector arrocero en Perú no solo afecta a los productores locales, sino que también tiene implicaciones para el mercado alimentario en general. La respuesta del gobierno y la capacidad de los agricultores para organizarse y negociar serán factores determinantes en el futuro del cultivo de arroz en el país.