El Producto Bruto Interno (PBI) de Perú habría mantenido un crecimiento del 3,5% en abril de 2026, según un informe de Scotiabank. Este dato sugiere que la economía peruana continúa mostrando un dinamismo similar al del primer trimestre del año. Este crecimiento se apoya en indicadores adelantados, como el aumento del 4,5% en la producción de electricidad, que alcanzó su nivel más alto en un año, y un notable incremento del 11,7% en el despacho nacional de cemento, que ha mostrado seis meses consecutivos de expansión a doble dígito. Además, las ventas de vehículos ligeros nuevos alcanzaron un récord de 19,799 unidades, lo que representa un aumento del 37,4% en comparación con el mismo mes del año anterior.

Sin embargo, a pesar de estos resultados positivos, las expectativas empresariales y del consumidor han comenzado a deteriorarse. Esto se debe en parte a los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, que han generado incertidumbre sobre posibles cambios en el modelo económico que fomenta la inversión privada. Este cambio en la percepción podría ralentizar el crecimiento de la actividad económica en los próximos meses, lo que es un punto de preocupación para los analistas y los inversores.

En marzo, el PBI creció un 3,2%, superando el 2,4% que esperaban los analistas. Este crecimiento fue impulsado principalmente por el rubro de impuestos, que creció un 10,6%, contribuyendo con cerca de 1 punto porcentual a la expansión del PBI. Sin embargo, el Valor Agregado Bruto (VAB), que mide la actividad económica sin incluir impuestos, mostró un crecimiento más moderado del 2,5% en marzo, lo que sugiere que el crecimiento económico podría no ser tan robusto como los números de PBI sugieren.

El dinamismo de los sectores no primarios, especialmente aquellos vinculados a la demanda interna, ha sido notable. El sector de la construcción, por ejemplo, creció un 15,7%, alcanzando su mayor expansión desde abril de 2013, excluyendo el rebote pospandemia. Este crecimiento se debe a la mayor demanda de cemento tanto para proyectos de autoconstrucción como para infraestructura. Por otro lado, el sector comercio también se benefició del crecimiento del empleo y de los ingresos, lo que se tradujo en un aumento del 4,1% en las ventas minoristas.

A pesar de estos signos de crecimiento, los sectores primarios han mostrado un desempeño negativo. La minería y los hidrocarburos, por ejemplo, cayeron un 4,6%, debido a la menor producción en el subsector de hidrocarburos, que se vio afectada por interrupciones en el abastecimiento de gas natural. Asimismo, el sector pesquero experimentó una caída del 12,5%, afectado por la menor captura de anchoveta. Estos datos sugieren que, aunque hay sectores que están creciendo, la economía peruana enfrenta desafíos significativos que podrían afectar su trayectoria futura.