GCDI, la constructora responsable de importantes proyectos como la remodelación del Mâs Monumental y la Terminal de Ezeiza, ha declarado el default de su deuda y ha solicitado la apertura de un concurso preventivo. Esta decisión se produce tras un cierre crítico del ejercicio 2025, donde la empresa no pudo cumplir con sus compromisos financieros inmediatos. En un comunicado enviado a la Comisión Nacional de Valores, GCDI anunció que no realizará el pago de U$6.736,77 correspondiente a los intereses de las Obligaciones Negociables Clase XVII, cuyo vencimiento se produjo el 11 de mayo. Esta situación podría llevar a un incumplimiento formal tras un período de gracia de cinco días hábiles.

La situación financiera de GCDI es alarmante. Al 31 de diciembre de 2025, la empresa reportó un patrimonio neto negativo de $7.605 millones y un resultado operativo negativo de $17.000 millones. El resultado integral total del ejercicio fue de -$19.014 millones, lo que refleja un deterioro significativo en sus balances. Este colapso financiero se produce en un contexto donde la constructora ya había reestructurado su deuda en 2022 y había cambiado su nombre de TGLT a GCDI, buscando enfocarse en el sector de la construcción.

El concurso preventivo es una herramienta legal que la empresa espera utilizar para ordenar su pasivo, preservar la continuidad de sus operaciones y proteger las fuentes de trabajo. A pesar de la crisis, GCDI ha manifestado su intención de continuar con proyectos emblemáticos, como la construcción de la “Rueda de Buenos Aires” en Puerto Madero, que tiene un contrato de más de $10.163 millones y un plazo de ejecución de 450 días. Este tipo de proyectos son cruciales para la recuperación de la empresa y para mantener su relevancia en el sector de la construcción.

La crisis de GCDI también coincide con cambios en su estructura de control. En noviembre de 2025, Marcelo Fígoli adquirió el 42,5% del capital social de la firma a través de su empresa Haselt. Esta adquisición se realizó en un momento crítico, donde la constructora enfrentaba problemas económicos y financieros. Fígoli tiene la intención de revitalizar la empresa en el sector de obras privadas, civiles e industriales, lo que podría ser clave para su recuperación. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá de la capacidad de la empresa para reestructurarse y atraer nuevos negocios en un mercado desafiante.

Los inversores deben estar atentos a la evolución del concurso preventivo y a las decisiones que tome la empresa en los próximos meses. La situación de GCDI podría influir en el mercado de bonos y en la percepción de riesgo de otras empresas del sector de la construcción en Argentina. Además, la respuesta del mercado a esta situación podría ser un indicador de la confianza en la recuperación del sector de la construcción en el país. Los próximos meses serán cruciales para determinar si GCDI puede estabilizar su situación financiera y continuar operando, o si se verá obligada a cerrar sus puertas.