El déficit comercial de India se amplió significativamente en abril, alcanzando los USD 28.38 mil millones, un aumento de USD 8 mil millones en comparación con el déficit de USD 20.6 mil millones registrado en marzo. Este incremento fue mayor al pronóstico de los analistas, que esperaban un déficit de aproximadamente USD 26 mil millones. La causa principal de este aumento se atribuye al notable incremento en los precios de importación de energía, especialmente petróleo y gas, que se ha visto afectado por la inestabilidad en el Medio Oriente.

Las exportaciones de India también mostraron un crecimiento, aumentando un 13.8% en abril en comparación con el año anterior, alcanzando un total de USD 43.56 mil millones. Sin embargo, este crecimiento en las exportaciones no fue suficiente para contrarrestar el aumento en el costo de las importaciones, que se dispararon debido a la crisis de suministro de petróleo provocada por el conflicto en la región. La situación se agrava por el hecho de que más del 40% de las importaciones de crudo de India provienen de rutas que pasan por el estrecho de Ormuz, que actualmente enfrenta restricciones significativas debido a la guerra en Irán.

El impacto de este déficit comercial se siente en la economía india, ya que la presión sobre la cuenta corriente del gobierno y las finanzas públicas se intensifica. La depreciación de la moneda local, que ha alcanzado un mínimo histórico frente al dólar estadounidense, es un reflejo de la fuga de capitales y la creciente preocupación de los inversores. Esta situación ha llevado a los analistas a revisar al alza sus proyecciones de inflación y a reducir las expectativas de crecimiento económico para el año fiscal 2026/2027, que ahora se estima en un 6.7%, en comparación con el 7.7% proyectado anteriormente.

La crisis de suministro de petróleo no solo afecta el costo de las importaciones, sino que también tiene implicaciones más amplias para la economía india. El aumento en los precios de la energía se traduce en mayores costos de producción para las empresas, lo que podría llevar a un aumento en los precios al consumidor y, por ende, a un incremento en la inflación. Este escenario podría dificultar la recuperación económica de India, que ya se enfrenta a desafíos significativos tras la pandemia de COVID-19.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de los precios del petróleo y la situación geopolítica en el Medio Oriente. La posibilidad de que el conflicto se intensifique o que se implementen nuevas sanciones podría afectar aún más el suministro de petróleo y gas, lo que tendría repercusiones directas en la economía india. Además, la respuesta del gobierno indio a esta crisis, incluyendo posibles medidas para estabilizar la moneda y controlar la inflación, será determinante para la salud económica del país en el corto y mediano plazo.