En abril de 2026, India alcanzó un hito significativo en su programa nuclear al poner en funcionamiento un nuevo reactor de 500 MW en Kalpakkam. Este reactor, que utiliza tecnología de refrigeración por sodio, logró mantener una reacción en cadena nuclear, marcando un avance importante para la energía nuclear en el país. A pesar de que la construcción comenzó en 2004 con una fecha de finalización prevista para 2010, el logro actual resalta el compromiso de India con el desarrollo de su capacidad nuclear, a pesar de las críticas sobre los retrasos y los costos no especificados por el gobierno.

La elección de un reactor de sal fundida no es casual. India, carente de recursos de uranio, cuenta con abundantes reservas de torio, lo que ha motivado su decisión de utilizar esta tecnología. En términos de sostenibilidad, un ciclo nuclear basado en torio es atractivo, ya que no emite carbono y ofrece seguridad en el suministro energético. Sin embargo, la cuestión de la asequibilidad sigue siendo un punto de debate. A pesar de los altos costos iniciales, el enfoque de India en un diseño completamente nacional, desarrollado por el Centro Indira Gandhi de Investigación Atómica, demuestra una estrategia de largo plazo que incluye la construcción de 18 reactores adicionales, además de los ocho que ya están en construcción.

La planificación a largo plazo del gobierno indio contrasta notablemente con la falta de una estrategia similar en otros países, como Estados Unidos, donde la privatización de la energía nuclear ha llevado a complicaciones y costos elevados. La estrategia de India incluye tres tipos de reactores: uno de agua pesada presurizada para producir plutonio, otro para crear un combustible de torio-plutonio, y un tercero para el ciclo de combustible torio-uranio. Esta diversificación es clave para maximizar el uso de sus recursos de torio, lo que podría posicionar a India como un líder en energía nuclear sostenible en el futuro.

Para los inversores, el desarrollo del sector nuclear en India podría tener implicaciones significativas en el mercado energético global. A medida que el país avanza hacia una mayor autosuficiencia energética, la demanda de uranio y otros recursos relacionados podría verse afectada. Además, el enfoque de India en la energía nuclear puede influir en las políticas energéticas de otros países de la región, incluyendo Brasil, que también está explorando alternativas energéticas sostenibles. La inversión en infraestructura nuclear en India podría atraer capital extranjero y fomentar colaboraciones internacionales en tecnología energética.

A futuro, es crucial monitorear el progreso de la construcción de los 18 reactores adicionales y la implementación de un plan de gestión de residuos nucleares, que aún no se ha definido. La capacidad de India para llevar a cabo su ambicioso programa nuclear podría establecer un nuevo estándar en la industria energética global. Eventos clave a seguir incluyen las próximas reuniones del gobierno indio sobre políticas energéticas y la evaluación de la viabilidad económica de los nuevos reactores, que podrían influir en las decisiones de inversión en el sector energético en la región y más allá.