La producción industrial en Argentina continúa su tendencia a la baja, registrando ocho meses consecutivos de caída desde junio de 2025. En particular, el sector automotriz ha visto una disminución del 24,6% en la fabricación de vehículos, mientras que los textiles y calzado han caído un 22,6%. La maquinaria agropecuaria ha sufrido un descenso aún más pronunciado del 37,7%, y los equipos de informática, televisión y comunicaciones han visto una caída del 50%. Estos datos reflejan una crisis generalizada en la producción, afectando a múltiples sectores de la economía.

La reciente encuesta del INDEC, que mide las expectativas y la confianza empresarial, revela que el 52,5% de los empresarios citan la “demanda interna insuficiente” como el principal factor que limita su capacidad para aumentar la producción. Esto se traduce en salarios insuficientes y una caída en los ingresos reales, mientras que la competencia de productos importados representa solo un 11,5%. La incertidumbre económica también afecta, aunque en menor medida, con un 7,2% de menciones. Este panorama sugiere que los empresarios no están dispuestos a arriesgarse a invertir en un contexto donde la demanda es débil y las perspectivas son sombrías.

El acceso al crédito es otro tema crítico. Aunque el 58,8% de los encuestados considera “normal” el acceso al crédito, un 35% lo califica como “difícil” y solo un 6,2% lo ve como “fácil”. Los especialistas advierten que el crédito es caro y fragmentado, lo que ha llevado a un aumento en la morosidad tanto de empresas como de individuos. Esta situación se traduce en una falta de liquidez que afecta la capacidad de las empresas para operar y crecer, contribuyendo a la caída de la producción.

En cuanto al empleo, los datos son igualmente preocupantes. Desde enero de 2026 hasta agosto de 2023, se han perdido 72.731 empleos industriales registrados, con la construcción y el comercio también sufriendo pérdidas significativas. El economista Ricardo Arriazu señala que el modelo económico actual, promovido por los libertarios, está generando más destrucción de empleo que creación, afectando especialmente al conurbano bonaerense. Esto plantea serias dudas sobre la sostenibilidad del actual modelo económico y su capacidad para generar empleo en el futuro.

A medida que se aproxima agosto, se prevé un aumento en la inflación, que podría comenzar con un 0%. Esto marcaría un cambio respecto a los incrementos mensuales del 2% y 3,4% que se han registrado desde finales de 2024. Sin embargo, las proyecciones optimistas del gobierno, que habla de los “mejores 18 meses de las últimas décadas”, parecen desconectadas de la realidad económica actual. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estos eventos y a la evolución de la inflación, así como a las decisiones que tome el gobierno en respuesta a esta crisis productiva.