- 453.186 jubilados con aportes a la Seguridad Social en 2025, un aumento del 65% en 10 años.
- 229.833 jubilados son monotributistas, un crecimiento del 88% desde 2015.
- La tasa de empleo entre la población en edad jubilatoria es del 18%, equivalente a más de un millón de personas.
- Más de 600.000 jubilados trabajan en la informalidad, superando a los que lo hacen en blanco.
- Los haberes mínimos de jubilados son insuficientes, con un total de $380.389 más un bono de $70.000.
- La ley previsional permite a los jubilados trabajar, pero los aportes no mejoran sus pensiones.
En los últimos años, el número de jubilados que trabajan en blanco ha experimentado un notable aumento, alcanzando un total de 453.186 personas con aportes a la Seguridad Social a diciembre de 2025. Este incremento del 65% en la última década y del 23% en los últimos dos años contrasta con la disminución del empleo registrado para la población en general. De este total, 229.833 jubilados están registrados como monotributistas, lo que representa un crecimiento del 88% desde 2015, cuando eran 122.356. Este fenómeno refleja un cambio en la dinámica laboral, donde muchos jubilados optan por trabajar como autónomos o monotributistas en lugar de mantener una relación de dependencia tradicional.
El contexto de este aumento se encuentra en la necesidad económica que enfrentan muchos jubilados, quienes ven en el trabajo una forma de complementar sus ingresos. La tasa de empleo entre la población en edad jubilatoria se sitúa en un 18%, lo que equivale a poco más de un millón de personas. Sin embargo, la mayoría de estos trabajos son de baja calidad y, en muchos casos, insalubres, lo que plantea preocupaciones sobre la salud y el bienestar de estos trabajadores. Este fenómeno es particularmente evidente entre los jubilados de menores recursos, quienes tienen una tasa de actividad más alta que aquellos con mayores ingresos.
La ley previsional en Argentina permite a los jubilados continuar trabajando, pero con ciertas limitaciones. Aunque pueden aportar al sistema previsional, estos aportes no se computan para el reajuste de sus haberes, lo que significa que, a pesar de trabajar, sus pensiones no mejoran. Este aspecto ha llevado a que muchos jubilados se vean obligados a aceptar trabajos que no solo son de baja remuneración, sino que también pueden afectar su salud, como es el caso de los cuidadores nocturnos o trabajos informales.
Desde abril de 2026, los jubilados y pensionados que perciben haberes mínimos reciben $380.389 más un bono de $70.000, mientras que la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) es de $304.255 más el mismo bono. Sin embargo, estos montos son insuficientes para cubrir las necesidades básicas, lo que empuja a muchos a buscar empleo adicional. La situación se complica aún más por el hecho de que más de 600.000 jubilados trabajan en la informalidad, superando a aquellos que lo hacen en blanco. Esto refleja un entorno laboral precario y una dependencia creciente de ingresos laborales para la subsistencia.
A futuro, es crucial monitorear las políticas laborales y previsionales que puedan influir en esta tendencia. La creciente cantidad de jubilados que trabajan podría llevar a un debate sobre la necesidad de reformar el sistema previsional para garantizar una mejor calidad de vida a esta población. Además, el impacto de la inflación y la situación económica general de Argentina seguirán siendo factores determinantes en la decisión de los jubilados de continuar trabajando. Las próximas elecciones y las políticas económicas que se implementen podrían influir en la estabilidad de los ingresos de los jubilados y, por ende, en su decisión de permanecer en el mercado laboral.
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