El 27 de marzo de 2026, Nissan anunció el cierre de su histórica planta CIVAC en Morelos, marcando el fin de 60 años de producción en esta instalación, que fue la primera fuera de Japón. Este cierre es parte de un plan global de reestructuración conocido como Re:Nissan, que busca concentrar la manufactura en Aguascalientes, donde se espera que la producción se mantenga y se optimice. La planta CIVAC, que comenzó operaciones en 1966, fue un pilar en la estrategia de globalización de Nissan y un importante generador de empleo en la región, con más de 5,000 trabajadores en su apogeo.

A lo largo de su historia, la planta CIVAC se destacó por la producción de modelos icónicos como el Tsuru y el Sentra, y su capacidad de producción llegó a ser de 70 unidades diarias en sus inicios. Sin embargo, en los últimos años, su relevancia disminuyó dentro de la estrategia global de Nissan, especialmente tras la mudanza de la producción del Sentra a Aguascalientes en 2021. Este cambio dejó a CIVAC con una producción reducida, centrada en la NP300, lo que llevó a la decisión de cerrar la planta.

El cierre de CIVAC no solo representa un cambio en la estrategia de Nissan, sino que también refleja una tendencia más amplia en la industria automotriz mexicana, donde las empresas están buscando concentrar sus operaciones en instalaciones más eficientes y modernas. Aguascalientes, que ahora se convertirá en el centro de operaciones de Nissan, tiene una capacidad de producción de alrededor de 500,000 vehículos al año, lo que asegura que la producción y los empleos se mantendrán en México, aunque se perderán en Morelos.

Desde la perspectiva de los inversores, el cierre de la planta CIVAC podría tener implicaciones en la percepción de la industria automotriz mexicana. A pesar de la reducción de operaciones en Morelos, Nissan sigue siendo una de las principales armadoras en el país, ocupando el puesto 20 en el ranking de las 500 empresas más importantes de México, con ventas de 270,704 millones de pesos en 2024. La concentración de la producción en Aguascalientes podría mejorar la eficiencia y competitividad de la empresa, lo que podría ser positivo a largo plazo.

A futuro, es importante monitorear cómo se desarrollará la transición de la producción de CIVAC a Aguascalientes y si habrá un impacto en el empleo en la región. La AMIA ha señalado que este ajuste es parte de una reestructuración y no un retiro de Nissan de México. Las decisiones sobre nuevas inversiones y la modernización de las plantas serán cruciales para el futuro de Nissan en el país y su capacidad para competir en el mercado automotriz global.