- México busca 6,300 millones de dólares en bonos para recomprar deuda existente.
- La colocación incluye 4,800 millones en bonos a 2037 y 1,500 millones en bonos a 2056.
- Los bonos mexicanos han tenido el peor desempeño entre los mercados emergentes, con caídas recientes en su valor.
- S&P y Moody’s han expresado preocupaciones sobre el déficit fiscal y la sostenibilidad de la deuda de México.
- En 2022, México fue el mayor emisor de deuda entre mercados emergentes, con 41,000 millones de dólares en bonos.
- Las decisiones futuras de las agencias de calificación serán cruciales para el riesgo asociado a la deuda mexicana.
México ha lanzado una oferta de 6,300 millones de dólares en bonos para financiar la recompra de deuda existente, en un momento en que las agencias de calificación Moody’s y S&P han encendido las alarmas sobre el creciente déficit fiscal del país. De esta suma, 4,800 millones de dólares corresponden a bonos denominados en dólares con vencimiento en 2037, que se colocaron a un diferencial de 185 puntos básicos sobre bonos comparables del Tesoro estadounidense, mejorando respecto a la orientación inicial de 220 puntos básicos. Además, se están ofreciendo 1,500 millones de dólares en bonos con vencimiento en 2056, a un diferencial de 195 puntos básicos, también por debajo del rango inicial que llegaba hasta 225 puntos básicos.
El objetivo de esta emisión es utilizar los recursos obtenidos para recomprar bonos en dólares que vencen en 2027 y 2028, así como títulos en euros que vencen en 2029. Sin embargo, esta operación se lleva a cabo en un contexto complicado, ya que los bonos mexicanos en dólares han mostrado un rendimiento inferior al de otros mercados emergentes, siendo el peor desempeño el registrado el lunes, donde los títulos con vencimiento en 2055 cayeron un centavo hasta 106.4 centavos por dólar, su nivel más bajo en más de una semana.
Las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal de México han aumentado considerablemente. En mayo, S&P Global Ratings revisó la perspectiva de la calificación soberana de México a negativa, citando debilidades fiscales persistentes y un aumento en los niveles de endeudamiento. Aproximadamente una semana después, Moody’s también rebajó a México al escalón más bajo dentro del grado de inversión, señalando que el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos S.A. (Pemex) limita la capacidad del gobierno para controlar el crecimiento de la deuda. Esta situación ha llevado a un aumento en la presión sobre el gobierno para reducir el déficit presupuestario y mantener su grado de inversión.
En el contexto de la emisión de deuda, es importante considerar que México fue el mayor emisor de deuda entre los mercados emergentes el año pasado, con una colocación total de 41,000 millones de dólares en bonos, gran parte de los cuales se destinaron a respaldar a Pemex. En enero, el país ya había emitido 9,000 millones en bonos en dólares y otros 4,750 millones en deuda denominada en euros. La situación actual plantea un desafío significativo para el gobierno mexicano, que debe equilibrar la necesidad de financiamiento con la presión de las agencias calificadoras y el riesgo de perder su grado de inversión.
A futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones de las agencias de calificación y a cualquier medida que el gobierno mexicano pueda implementar para abordar su déficit fiscal. La próxima revisión de calificación por parte de S&P y Moody’s será crucial, ya que cualquier cambio podría afectar la percepción del riesgo asociado a la deuda mexicana. Además, el desempeño de los bonos en el mercado secundario y la respuesta de los inversores a esta nueva emisión de deuda serán indicadores clave para evaluar la confianza en la economía mexicana y su capacidad para manejar su carga de deuda en el futuro.
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