El Ministerio de Hacienda de Colombia ha reportado que la deuda bruta del país alcanzó los $1.169 billones a mayo de 2026, lo que representa un 60,6% del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado para el año 2026. Este aumento es significativo, ya que en el último año la deuda bruta total creció un 8,3%, impulsada principalmente por el incremento de la deuda interna, que pasó de $741 billones a $881 billones, marcando un aumento del 18%. En contraste, la deuda externa se redujo de $348 billones a $288 billones, lo que representa una disminución del 17%. Esta tendencia sugiere un cambio en la estructura de financiamiento del país, donde la dependencia de la deuda interna se ha vuelto más pronunciada.

Al observar el histórico de la deuda, se nota que aunque la cifra de mayo de 2026 es superior a la de mayo de 2025, donde la deuda bruta totalizaba $1.090 billones, también se ha producido una ligera disminución con respecto a abril de 2026, cuando la deuda alcanzó los $1.181 billones. Esta caída del 1% en comparación con el mes anterior puede ser un indicativo de una gestión más prudente en el corto plazo, aunque el crecimiento interanual sigue siendo preocupante. La mayor parte de la deuda interna está compuesta por Títulos de Tesorería (TES), que representan el 87% del total de la deuda interna, con $44,8 billones en TES de corto plazo y $718 billones en TES de largo plazo.

La concentración de la deuda externa en monedas extranjeras también es notable, con un 61,8% de la misma denominada en dólares, lo que puede generar vulnerabilidades ante fluctuaciones en el tipo de cambio. Además, el perfil de amortizaciones muestra una concentración de vencimientos para el año 2026, donde se deberá atender o refinanciar deuda por $134,97 billones, equivalente al 12% del saldo total de la deuda. Esto plantea un desafío significativo para el gobierno, que deberá gestionar estos pagos en un contexto económico que podría ser incierto.

Para los inversores, el aumento de la deuda interna puede tener implicancias en el mercado de bonos, ya que una mayor emisión de TES podría presionar las tasas de interés al alza si la demanda no se mantiene. Además, la reducción de la deuda externa podría ser vista como un intento del gobierno por reducir su exposición a riesgos cambiarios, lo que podría influir en la percepción de riesgo del país. La capacidad del gobierno para manejar estos vencimientos y la sostenibilidad de la deuda serán factores clave a seguir en los próximos meses, especialmente en un entorno donde la inflación y las tasas de interés son temas de preocupación.

De cara al futuro, será crucial monitorear las decisiones de política fiscal y monetaria del gobierno colombiano, así como las condiciones del mercado de deuda. Con vencimientos significativos programados para 2026, los próximos meses serán decisivos para evaluar la capacidad del país para manejar su carga de deuda. Además, la evolución de la economía global, especialmente en relación con las tasas de interés en Estados Unidos y la inflación, también influirá en la estrategia de financiamiento del gobierno colombiano. La atención a estos factores será esencial para los inversores que buscan entender el contexto en el que operan los mercados de deuda en la región.