El 12 de junio, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) de Colombia revirtió el proyecto Perimetral del Oriente, una vía de más de 106 kilómetros que conecta varios municipios de Cundinamarca. Esta decisión se produjo tras la terminación anticipada del contrato de concesión con la sociedad Perimetral Oriental de Bogotá S.A.S., lo que obligó al Estado a pagar una compensación de 305 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los procesos arbitrales más costosos en el sector de infraestructura vial del país. La reversión implica que la construcción y el mantenimiento del corredor ahora estarán bajo la responsabilidad del Instituto Nacional de Vías (Invías), la Gobernación de Cundinamarca y la alcaldía de La Calera.

La ANI ha señalado que la reversión es el resultado de un fallo de un tribunal de arbitramento internacional que favoreció al concesionario, quien argumentó que obstáculos externos, incluidos problemas ambientales, impidieron el desarrollo normal de las obras. En particular, se identificaron cuerpos de agua en el terreno que no habían sido considerados en los estudios iniciales, lo que llevó a la necesidad de revisiones y ajustes en los diseños originales. Esto provocó retrasos significativos en la ejecución del proyecto, acumulando dificultades que finalmente llevaron a la liquidación del contrato.

Desde la reversión, la ANI ha trabajado en coordinación con las entidades locales para definir la administración de los tramos de la vía y las condiciones de entrega. Se han identificado problemas técnicos en varios tramos, especialmente en las unidades funcionales 4 y 5, que suman cerca de 54 kilómetros y son considerados los más exigentes por su topografía. La ANI ha establecido intervenciones prioritarias para mejorar la seguridad y la transitabilidad de la vía, que es crucial para la movilidad en la región.

La situación del proyecto Perimetral del Oriente es un reflejo de los desafíos que enfrenta Colombia en materia de infraestructura. En el último año, el país ha visto una reducción del 10% en la cantidad de construcciones iniciadas, lo que podría ser un indicativo de la incertidumbre en el sector. Además, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) ha anunciado un nuevo tributo a las importaciones para impulsar la industria local, lo que podría tener un impacto en la economía en general y en la inversión en infraestructura.

Para los inversores, la reversión del proyecto Perimetral del Oriente puede ser una señal de alerta sobre la viabilidad de las Asociaciones Público-Privadas (APP) en Colombia. La experiencia reciente sugiere que los contratos de concesión pueden ser más vulnerables a litigios y complicaciones que lo anticipado. Con el contexto actual, es fundamental monitorear cómo se desarrollan las obras bajo la nueva administración y si se implementan las mejoras necesarias para garantizar la funcionalidad del corredor.

A futuro, es importante observar la evolución de los proyectos de infraestructura en Colombia, especialmente en el marco de la nueva política de impuestos a las importaciones y su efecto en la inversión. La ANI y el gobierno local deberán demostrar su capacidad para manejar el proyecto de manera eficiente y resolver los problemas técnicos identificados. La atención a estos aspectos será crucial para la recuperación del sector de la construcción y la movilidad en la región.