- Las iniciaciones de Vivienda de Interés Social (VIS) cayeron a 74.694 en los 12 meses hasta mayo de 2026, una reducción del 10%.
- El sector lleva 37 meses en terreno negativo, más del doble que la contracción durante la pandemia de COVID-19.
- Entre enero y mayo de 2026, se vendieron 45.679 viviendas VIS, lo que representa una caída del 4,5% respecto al año anterior.
- Los lanzamientos de nuevas unidades cayeron un 16,7%, reflejando una disminución general en la actividad del sector.
- Se prevé que las iniciaciones de vivienda caigan a un mínimo histórico de 80.000 unidades si se implementa el decreto que desindexa la VIS del salario mínimo.
- La reactivación del sector dependerá de mayores garantías regulatorias y una ejecución más ágil de los subsidios.
El sector de la vivienda de interés social (VIS) en Colombia ha enfrentado una crisis prolongada, acumulando 37 meses consecutivos de caídas en las iniciaciones de nuevas obras. Según datos recientes, en los 12 meses hasta mayo de 2026, se iniciaron 74.694 construcciones de este tipo, lo que representa una disminución del 10% en comparación con el año anterior. Este descenso es alarmante, ya que el sector ha estado en terreno negativo durante más del doble del tiempo que duró la contracción durante la pandemia de COVID-19, que fue de aproximadamente 15 meses.
El contexto de esta crisis se debe a una combinación de factores que han afectado la viabilidad financiera de los proyectos de vivienda. Las tasas hipotecarias elevadas, la reducción de subsidios y el aumento constante en los costos de construcción han creado un cóctel complicado para los constructores. Luis Aurelio Díaz, presidente de Oikos, señala que las modificaciones en el programa Mi Casa Ya han reducido drásticamente el ritmo de asignaciones, lo que ha llevado a muchos constructores a frenar el inicio de nuevas obras para evitar pérdidas. Este fenómeno no solo afecta a los constructores, sino que también repercute en la economía en general, ya que la construcción de vivienda es un motor clave para el crecimiento económico.
En términos de cifras, entre enero y mayo de 2026, se vendieron 45.679 viviendas VIS, lo que representa una caída del 4,5% en comparación con el mismo período del año anterior. Además, los lanzamientos de nuevas unidades cayeron un 16,7%, lo que indica una disminución general en la actividad del sector. Esta tendencia a la baja se ha intensificado en el arranque de 2026, con caídas del 7,9% en las ventas y del 8,4% en los lanzamientos, reflejando la cautela de los compradores y el impacto de las restricciones a los subsidios en varios territorios.
Las implicancias para los inversores son significativas. La falta de garantías en los cierres financieros y la incertidumbre generada por el decreto del Ministerio de Vivienda que busca desindexar la VIS del salario mínimo podrían llevar a que las iniciaciones caigan a un mínimo histórico de 80.000 unidades al cierre del año. Esto no solo afectaría a los constructores, sino que también podría tener un impacto en el mercado inmobiliario en general, lo que podría repercutir en la confianza de los consumidores y en el crecimiento económico del país.
A futuro, la reactivación del sector dependerá de la implementación de mayores garantías regulatorias y de una ejecución más ágil de los subsidios. Los analistas advierten que la situación actual es insostenible y que se requiere una respuesta rápida por parte del gobierno para evitar un colapso total en el sector de la vivienda. La atención estará centrada en las decisiones del gobierno en relación con los subsidios y en cómo estas políticas pueden influir en la recuperación del sector en los próximos meses.
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