El sistema eléctrico mexicano enfrenta un desafío significativo este verano, con un consumo eléctrico que ha alcanzado niveles cercanos a los 49,000 megawatts (MW). Esto se debe a una combinación de factores, incluyendo un aumento en las temperaturas, la electrificación de la vida cotidiana y la llegada de turistas por el Mundial 2026. La capacidad máxima histórica registrada en el país es de aproximadamente 53,000 MW, lo que significa que la demanda actual está muy cerca de esos límites críticos.

Las altas temperaturas han llevado a un incremento en el uso de sistemas de enfriamiento, especialmente en áreas donde el aire acondicionado no era común. En la Ciudad de México, por ejemplo, las temperaturas han superado los 30 grados centígrados, lo que ha llevado a un aumento en la instalación de equipos de aire acondicionado. En el norte del país, se han registrado temperaturas extremas que superan los 52 grados centígrados, lo que agrava aún más la situación. La Organización Meteorológica Mundial ha catalogado 2024 como el año más cálido registrado, lo que sugiere que estas condiciones podrían volverse más comunes en el futuro.

El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) ha advertido que, aunque no se prevé un déficit de energía, la situación es delicada. La capacidad instalada de México es de aproximadamente 92,000 MW, pero no toda esta capacidad está disponible simultáneamente. Factores como el mantenimiento de las centrales y las condiciones climáticas pueden afectar la disponibilidad de energía. Esto significa que una falla en una planta importante durante un pico de demanda podría resultar en problemas de suministro.

El Mundial 2026, aunque no se celebra exclusivamente en México, representa un aumento en la demanda de electricidad debido a la mayor ocupación hotelera y la actividad comercial. Sin embargo, los expertos consideran que el impacto de la afluencia turística ha sido limitado hasta ahora. La situación podría cambiar si se presenta una nueva ola de calor intensa, lo que podría llevar a un aumento simultáneo en el consumo residencial, comercial y turístico.

A futuro, la presión sobre el sistema eléctrico mexicano podría intensificarse debido al cambio climático y fenómenos como El Niño, que están alterando las condiciones meteorológicas. Se estima que hay un 63% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Esto podría llevar a temperaturas elevadas más allá de las temporadas tradicionales, afectando permanentemente los patrones de consumo eléctrico. La necesidad de garantizar un suministro eléctrico confiable y competitivo será crucial en los próximos años, especialmente con el crecimiento económico y la digitalización en aumento.