- 318 de los 498 departamentos de Argentina destruyeron puestos de trabajo entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025.
- Neuquén y Río Negro son las únicas provincias que lograron crear empleos, pero más de la mitad de los departamentos neuquinos sufrieron pérdidas netas.
- La Rioja, Catamarca y Chaco lideran el cierre de unidades productivas desde noviembre de 2023.
- Granja Tres Arroyos en Entre Ríos paralizó una planta, poniendo en riesgo 950 empleos.
- Citroën y Adient han cerrado fábricas en Argentina, trasladando su producción a Brasil y Uruguay.
La crisis de empleo en Argentina se extiende más allá del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), afectando con mayor severidad a las provincias que el Gobierno nacional había presentado como pilares del crecimiento económico. Según un informe del Centro de Estudios de la Educación, el Trabajo y el Desarrollo (CETyD), entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025, se destruyeron 183.000 puestos de trabajo en 318 de los 498 departamentos del país. A pesar de que 176 departamentos lograron crear 38.000 empleos, esta cifra no es suficiente para contrarrestar la pérdida generalizada de puestos de trabajo en el interior del país.
Las provincias que se suponía que serían los motores del modelo económico, como Neuquén y Río Negro, también han experimentado caídas en el empleo. Aunque Neuquén ha visto un crecimiento en el sector de Vaca Muerta, más de la mitad de sus departamentos reportaron pérdidas netas de empleo. El crecimiento en el departamento de Confluencia, que generó 7.551 nuevos puestos, no ha sido suficiente para compensar la retracción en otras áreas de la provincia. Este fenómeno pone en evidencia las limitaciones del modelo económico actual, que se basa en la expectativa de un efecto derrame de las inversiones en energía y minería.
El cierre de empresas también es un problema significativo en el interior del país. Desde la asunción del actual gobierno en noviembre de 2023, provincias como La Rioja, Catamarca y Chaco han liderado el ranking de cierres de unidades productivas. En Catamarca, a pesar de ser un centro de extracción de litio, se han registrado altos índices de cierre de empresas, lo que contradice las proyecciones optimistas del gobierno sobre el potencial de esta industria. En el último mes, solo tres provincias mostraron crecimiento en su padrón de empresas, con Formosa a la cabeza.
El impacto de esta crisis laboral y empresarial se siente en toda la economía. La caída en el consumo y la falta de inversión en infraestructura han llevado a una reducción de la actividad en sectores clave como la industria. Por ejemplo, en Entre Ríos, la principal avícola del país, Granja Tres Arroyos, ha paralizado una de sus plantas, poniendo en riesgo 950 empleos. En Santa Fe, la fabricante de autopartes Adient cerró su fábrica, afectando a 70 trabajadores, mientras que Citroën ha decidido concentrar su producción en Brasil y Uruguay, dejando de operar en Argentina.
Mirando hacia el futuro, el gobierno sigue defendiendo su estrategia basada en el crecimiento de las exportaciones y la llegada de inversiones. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ha afirmado que Neuquén podría ver un aumento significativo en su población en los próximos 30 años, gracias a la llegada de capitales. Sin embargo, la realidad actual sugiere que la recuperación económica no será uniforme y que las provincias que dependen de sectores extractivos deben diversificar sus economías para evitar un colapso mayor. La situación en el norte argentino, donde la destrucción de empresas ha sido notable, requiere atención urgente para evitar que la crisis se profundice aún más.
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