- La jornada laboral en Colombia se reducirá a 42 horas semanales desde el 15 de julio de 2026, tras un proceso de cinco años.
- La reforma laboral de 2025 incrementó el salario mínimo en un 23,7% y amplió el pago de horas nocturnas.
- El 51% de las empresas colombianas han comenzado a cerrar más temprano debido a los aumentos en los costos laborales.
- A pesar de la reducción de horas, el desempleo en Colombia se encuentra en mínimos históricos, con un crecimiento sostenido en el empleo privado.
- La productividad ha caído, ya que el mismo volumen de trabajo se distribuye entre más trabajadores, lo que plantea desafíos para la eficiencia económica.
- La experiencia colombiana podría servir de modelo para Brasil, que está considerando una reducción de jornada similar.
A partir del 15 de julio de 2026, los trabajadores asalariados en Colombia verán una reducción en su jornada laboral a un máximo de 42 horas semanales. Esta medida es el resultado de un proceso gradual que comenzó en 2021, cuando se aprobó una ley que redujo la jornada de 48 a 42 horas en un periodo de cinco años. A diferencia de Brasil, que actualmente debate una reducción de 44 a 40 horas, la legislación colombiana no impone la obligación de otorgar al menos dos días de descanso a la semana, lo que ha generado un debate sobre la flexibilidad laboral en la región.
La reducción de la jornada laboral en Colombia se complementó con una reforma laboral en 2025, que incrementó el salario mínimo en un 23,7% y amplió el periodo considerado para el pago de horas nocturnas. Estas reformas han llevado a las empresas a enfrentar un aumento en los costos laborales, lo que ha obligado a muchas a cerrar más temprano, acelerar la automatización de servicios y, en algunos casos, aumentar los precios de sus productos. Según la Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios (Fenalco), el 51% de las empresas encuestadas han comenzado a cerrar más temprano, mientras que el 25% ha acelerado la automatización.
A pesar de estos desafíos, el mercado laboral colombiano ha mostrado resiliencia. La tasa de desempleo se encuentra en mínimos históricos, y el economista Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Externado en Bogotá, señala que el empleo asalariado en el sector privado ha estado creciendo durante varios meses. Aunque se han reportado aumentos en los costos unitarios por trabajador, no se han observado efectos negativos significativos en el empleo, lo que sugiere que el mercado laboral ha logrado adaptarse a las nuevas condiciones.
Sin embargo, la productividad ha experimentado una caída, ya que el mismo volumen de trabajo se distribuye entre un mayor número de trabajadores. Un análisis de Corficolombiana indica que, entre 2022 y 2025, se contrataron aproximadamente 787,000 nuevos trabajadores para compensar la reducción de horas trabajadas. Esto plantea interrogantes sobre la eficiencia económica, ya que más trabajadores están produciendo el mismo volumen de trabajo, lo que podría afectar la competitividad de las empresas en el futuro.
La experiencia colombiana ofrece lecciones valiosas para Brasil, que está considerando una reducción de jornada similar. La gradualidad en la implementación de cambios laborales, como se ha visto en Colombia, podría ser clave para evitar disrupciones en el mercado laboral. Además, la flexibilidad en los horarios de trabajo y la posibilidad de negociar días de descanso son aspectos que podrían ser considerados en el contexto brasileño. A medida que Brasil avanza en su discusión sobre la reducción de la jornada laboral, será crucial observar cómo estas reformas impactan en el mercado laboral y en la economía en general, especialmente en un entorno donde la incertidumbre económica persiste.
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