Fitch Ratings ha emitido una alerta sobre la creciente presión crediticia que enfrentan las empresas agroindustriales en América Latina, especialmente en el contexto de la escasez de fertilizantes y la llegada del fenómeno climático conocido como El Niño. La calificadora estima que la falta de fertilizantes, exacerbada por el conflicto en Oriente Medio, podría impactar negativamente los márgenes de ganancia en el segundo semestre de 2026 y en 2027. Este escenario se complica aún más por el hecho de que los fertilizantes y el gasóleo constituyen entre el 50% y el 70% de los costos agrícolas, lo que significa que cualquier aumento en los precios o escasez de estos insumos tendrá repercusiones directas en la rentabilidad del sector agropecuario.

El precio de la urea, un fertilizante fundamental, ha visto un aumento significativo, casi duplicándose desde principios de año hasta alcanzar aproximadamente USD 950 por tonelada en mayo. Aunque muchos productores latinoamericanos han logrado cubrir sus necesidades para el primer semestre de 2026, la cobertura para el segundo semestre sigue siendo insuficiente, lo que los deja vulnerables a futuros aumentos de precios. Además, la escasez física de fertilizantes podría forzar a los agricultores a reducir las dosis aplicadas, lo que a su vez podría disminuir el rendimiento de los cultivos durante la temporada 2026/2027.

El impacto de El Niño varía según la región. En Centroamérica, por ejemplo, se anticipan sequías severas y olas de calor que limitarán el crecimiento de los cultivos, mientras que en Perú y Chile se prevén lluvias intensas que podrían causar inundaciones, afectando a los productores de frutas y hortalizas. En Colombia, las condiciones cálidas y secas que suelen acompañar a El Niño pueden beneficiar a la caña de azúcar y la palma, pero perjudicar la calidad del café arábica. Brasil, por su parte, podría experimentar tanto olas de calor y sequías en el Centro-Oeste como inundaciones en el Sur, lo que añade un nivel de incertidumbre al panorama agrícola.

Las empresas agroindustriales están en una posición complicada, ya que el aumento de los costos de insumos y la presión sobre los márgenes se ven agravados por la inflación y las condiciones climáticas adversas. Por ejemplo, Camposol S.A., un productor de arándanos y aguacates, mantiene un margen financiero significativo, pero su exposición al riesgo de lluvias en Perú es considerable. Asimismo, FS I Industria Etanol S.A. enfrenta un riesgo limitado en términos de volumen, pero el aumento de los precios del maíz, que representa el 65% de sus costos, podría afectar su rentabilidad. En contraste, Acucareira Quata S.A. tiene un apalancamiento neto de 1.5 veces, lo que le permite cierta flexibilidad ante un entorno desafiante.

A medida que se desarrolla la situación, los inversores deben estar atentos a la evolución de los precios de los fertilizantes y a las condiciones climáticas que podrían afectar la producción agrícola en la región. La incertidumbre persiste para el segundo semestre de 2026 y 2027, lo que sugiere que los actores del mercado agroindustrial deben prepararse para un entorno volátil. La capacidad de las empresas para adaptarse a estos desafíos será crucial para su desempeño financiero en los próximos años.