El Gobierno colombiano ha implementado el Decreto 0595 de 2026, que establece un nuevo régimen para el ensamblaje de vehículos eléctricos e híbridos. Esta normativa incluye disposiciones arancelarias que permiten la importación de insumos con un arancel del 0%, lo que busca fomentar la creación de una industria nacional en este sector. A través del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, se busca impulsar el ensamblaje de vehículos como los híbridos enchufables (PHEV), vehículos eléctricos de batería (BEV) y otros tipos de unidades híbridas.

El decreto introduce el Régimen de Transformación y Ensamble (RTE-E), que incluye nuevas partidas arancelarias y condiciones específicas para la importación de materiales bajo las modalidades CKD (Completely Knocked Down) y SKD (Semi Knocked Down). Esto significa que los fabricantes podrán importar partes y componentes de vehículos eléctricos y ensamblarlos en Colombia, lo que podría reducir costos y aumentar la competitividad del sector. Además, se establece un sistema de cupos de importación para vehículos completamente terminados, con un límite de 20,000 unidades para 2026 y 2027, bajo un arancel del 5%.

En un contexto más amplio, la creación de este régimen se enmarca en una tendencia regional hacia la sostenibilidad y la transición energética. Países como Brasil y Chile también están promoviendo políticas similares para fomentar la movilidad eléctrica. En Brasil, por ejemplo, se han implementado incentivos fiscales para la producción de vehículos eléctricos, lo que ha llevado a un aumento significativo en la inversión en este sector. Comparativamente, Colombia busca posicionarse como un jugador clave en la industria automotriz eléctrica, aprovechando su ubicación estratégica y acuerdos comerciales en la región.

Desde el punto de vista de los inversores, este nuevo decreto podría abrir oportunidades significativas en el mercado colombiano. Las empresas que se alineen con las nuevas regulaciones y que inviertan en tecnologías limpias podrían beneficiarse de incentivos fiscales y de un entorno regulatorio favorable. Además, la creciente demanda de vehículos eléctricos en América Latina, impulsada por la preocupación por el cambio climático y la búsqueda de alternativas sostenibles, podría traducirse en un aumento en las ventas y en la rentabilidad de las empresas del sector.

A futuro, será importante monitorear cómo se implementan estas disposiciones y el impacto que tendrán en la industria automotriz colombiana. La asignación de cupos de importación y la respuesta del sector privado serán claves para determinar el éxito de esta iniciativa. Además, se debe observar cómo reaccionan los mercados vecinos, especialmente Brasil, ante estas políticas, ya que cualquier cambio en la dinámica regional podría influir en las decisiones de inversión y en la competencia en el sector de vehículos eléctricos en América Latina.