El gobierno de Gustavo Petro finaliza su mandato dejando un panorama fiscal complicado para Colombia. El déficit fiscal del Gobierno Nacional Central se multiplicó por 20 entre 2023 y 2026, pasando de $3,2 billones (0,3% del PIB) a $63 billones (3,4% del PIB). Este aumento significativo en el déficit se debe a un incremento en el gasto total, que se proyecta alcanzará los $431 billones, un aumento de $7,3 billones respecto a las previsiones anteriores. A pesar de que se espera un aumento en los ingresos tributarios, el gasto desmedido ha generado preocupación entre analistas y economistas.

El ajuste en las proyecciones fiscales se ha visto influenciado por la resistencia del gobierno a realizar recortes en el gasto. Aunque se ha argumentado que hasta el 90% de los gastos son inflexibles, analistas como Anif han propuesto un ajuste fiscal mínimo de tres puntos del PIB. Esto incluiría la revisión de gastos de funcionamiento y de inversión, así como la implementación de nuevos impuestos. Sin embargo, el gobierno ha mostrado renuencia a adoptar estas medidas, lo que podría agravar aún más la situación fiscal del país.

En el ámbito de la salud, el sistema se encuentra en una situación crítica tras los intentos fallidos de reforma. Las tutelas por protección de derechos en salud aumentaron un 17,9% entre 2024 y 2025, reflejando la creciente insatisfacción de la población con el sistema. La Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral ha advertido que el próximo gobierno deberá encontrar recursos adicionales por $22 billones para estabilizar el sistema de salud. Esto plantea un desafío considerable, dado el contexto fiscal actual.

La situación de seguridad también ha sido un punto débil durante el mandato de Petro, con un aumento en los homicidios que ha superado las cifras de administraciones anteriores. Este aumento en la violencia ha generado un clima de incertidumbre que podría afectar la inversión extranjera y la confianza en el país. Además, la descertificación de Estados Unidos en la lucha contra las drogas ha complicado aún más la situación, obligando al gobierno a demostrar avances significativos en la erradicación de cultivos ilícitos.

De cara al futuro, el próximo gobierno enfrentará el desafío de manejar un déficit fiscal elevado y un sistema de salud en crisis. Las elecciones presidenciales de 2026 serán cruciales para determinar el rumbo económico del país. Los inversores deberán estar atentos a las propuestas del nuevo gobierno y a cómo se abordarán las reformas necesarias para estabilizar las finanzas públicas y el sistema de salud. La capacidad del nuevo mandatario para implementar cambios significativos será determinante para la recuperación económica de Colombia y su impacto en la región, especialmente en relación con Brasil y otros países latinoamericanos.