La estabilidad financiera en Argentina mostró un repunte del 0,8% en la última semana, según el Índice de Estabilidad Financiera (ISEF) de la consultora Analytica. Este indicador, que acumula un alza del 13,5% en lo que va de 2026, se mantiene sin embargo un 1,9% por debajo del promedio de mayo. Este incremento se produce en un contexto donde el Banco Central (BCRA) ha desacelerado su ritmo de compras en el Mercado Libre de Cambios (MLC), lo que ha generado cierta preocupación en los analistas sobre la sostenibilidad de esta mejora.

El repunte en la estabilidad financiera se atribuye principalmente a la performance positiva en los mercados de bonos y acciones. La inflación, que se situó en un 2,1%, fue un dato alentador que contribuyó a esta recuperación. Además, la agencia de calificación S&P elevó la calificación de la deuda soberana argentina de CCC+ a B-, lo que también tuvo un impacto positivo en la percepción del riesgo. A su vez, la disminución de la tensión en Medio Oriente, especialmente en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, ha influido en la mejora del clima financiero.

El riesgo país, que mide la prima que los inversores exigen para mantener deuda argentina en comparación con bonos del Tesoro de EE.UU., cerró la semana en 423 puntos básicos, marcando una baja de 70 unidades y alcanzando su nivel más bajo desde abril de 2018. Este descenso es significativo, ya que refleja una creciente confianza de los inversores en la economía argentina, a pesar de que el indicador sigue siendo elevado en comparación con otros países de la región. En el ámbito de las acciones, el S&P Merval, medido en dólares, experimentó un notable incremento del 10,2%, impulsado principalmente por los papeles del sector bancario.

Sin embargo, en el mercado cambiario, los indicadores fueron dispares. El dólar oficial mayorista mostró una contracción, pero las compras del BCRA, que alcanzaron los 436 millones de dólares, fueron inferiores a la métrica de compras prudenciales que se sitúa en 517 millones. Esta diferencia indica un mercado de cambios más demandante y refleja la desaceleración en la liquidación de granos, afectada por la caída de los precios en las últimas semanas. La situación sugiere que el BCRA tiene menos margen para intervenir en el mercado cambiario, lo que podría complicar la estabilidad en el corto plazo.

A pesar de estos desafíos, se ha observado un aumento en la búsqueda de cobertura en moneda dura. El volumen operado en títulos dólar linked creció significativamente, especialmente el viernes pasado, cuando se duplicó el promedio de las cinco ruedas anteriores. Este aumento en el interés por instrumentos en dólares podría ser un indicativo de la cautela de los inversores ante posibles fluctuaciones en el mercado cambiario. A medida que se aproxima el segundo semestre, se espera que la oferta estacional del agro se reduzca, lo que podría influir en la dinámica del mercado cambiario y en las decisiones del BCRA.