- El consumo per cápita de carne vacuna se ha reducido en un 6,1% interanual, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante.
- Los precios de la carne vacuna han aumentado un 57,9% en el último año, superando ampliamente la inflación general del 33,2%.
- El kilo de carne vacuna se vende a $18.569, mientras que el pollo y el cerdo se venden a $5.048 y $9.151, respectivamente.
- El consumo de pollo ha alcanzado niveles cercanos a los 47 kilos por habitante al año, casi igualando al de la carne vacuna por primera vez en la historia reciente.
- Las exportaciones de carne vacuna han crecido un 5,1% interanual, impulsadas por la demanda de Estados Unidos.
El consumo de carne vacuna en Argentina ha alcanzado un nivel alarmante, cayendo a 47,5 kilos por habitante al año, la cifra más baja en dos décadas. Este descenso se debe a una combinación de factores, incluyendo el aumento de precios que supera la inflación y un poder adquisitivo de los argentinos que sigue siendo muy limitado. En contraste, el consumo de pollo y cerdo ha aumentado, reflejando un cambio significativo en los hábitos alimentarios de la población.
Durante los primeros cinco meses de 2026, la producción de carne vacuna se situó en 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que representa una caída del 7,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Mientras el mercado interno muestra signos de debilidad, las exportaciones de carne vacuna han crecido, alcanzando aproximadamente 312.200 toneladas, un incremento del 5,1% interanual, impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos. Este fenómeno resalta la dicotomía entre el mercado interno y el externo, donde la carne argentina sigue siendo apreciada internacionalmente.
La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) ha señalado que la pérdida de poder adquisitivo de las familias argentinas, junto con el encarecimiento relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, ha llevado a una contracción significativa en el consumo. En términos absolutos, el mercado interno ha absorbido 106.700 toneladas menos de carne vacuna en comparación con el año anterior, lo que equivale a una reducción del 11,1% en el consumo aparente.
Los precios de la carne vacuna han aumentado un 57,9% en el último año, muy por encima del 33,2% de inflación general. Actualmente, el kilo de carne vacuna se vende a aproximadamente $18.569, en comparación con $9.151 para el cerdo y $5.048 para el pollo. Esta diferencia de precios ha llevado a muchos hogares a optar por alternativas más económicas, como el pollo y el cerdo, que han visto un aumento en su consumo per cápita, alcanzando niveles récord.
A futuro, es probable que esta tendencia de sustitución continúe, lo que podría mantener el consumo total de carnes relativamente estable, aunque con una composición diferente. La Bolsa de Comercio de Rosario ha indicado que el consumo de pollo se mantiene cerca de los 47 kilos por habitante al año, casi igualando al de la carne vacuna. Este cambio en los hábitos de consumo podría tener implicancias importantes para los productores de carne vacuna y para la industria en general, que deberá adaptarse a un nuevo panorama de consumo en el país.
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