El riesgo país de Argentina ha mostrado una notable disminución, alcanzando los 450 puntos básicos, lo que representa una baja del 12% y el nivel más bajo en ocho años. Este descenso se ha visto impulsado por la reciente mejora en la calificación de la deuda soberana por parte de S&P, que elevó la nota de CCC+ a B-. Esta acción se suma a la decisión de Fitch de realizar un ajuste similar semanas atrás, lo que ha generado un clima más favorable para la inversión en bonos argentinos.

La mejora en la calificación ha permitido la entrada de nuevos inversores, según lo indicado por el viceministro de Economía, José Luis Daza. La caída del riesgo país se ha acelerado, y Eric Ritondale, economista jefe de Puente, señala que este segundo upgrade abre la puerta a fondos institucionales que anteriormente no podían invertir en activos argentinos debido a restricciones normativas. Muchos de estos fondos requieren que al menos dos de las tres principales agencias de calificación coloquen al país en la categoría 'B' para poder asignar capital a sus bonos.

Con la nueva calificación, los bonos soberanos argentinos han experimentado una compresión de más de 60 puntos básicos, lo que se traduce en un aumento de aproximadamente 2.8 dólares en su valor promedio. Este movimiento es significativo, ya que duplica el impacto observado tras la mejora de Fitch. Ritondale anticipa que esta tendencia de repricing positivo podría ser más permanente, a diferencia de mejoras crediticias anteriores que mostraron efectos más limitados. Además, se espera que la formalización de líneas de financiamiento garantizadas por organismos internacionales y el mantenimiento de las reservas en niveles elevados contribuyan a un entorno más estable.

A pesar de estos avances, el ministro Luis Caputo ha reiterado que Argentina no tiene planes inmediatos de recurrir a los mercados internacionales para financiarse, optando en su lugar por swaps y préstamos locales. Sin embargo, Santiago López Alfaro, presidente de DRACMA Investments, sugiere que la posibilidad de una emisión externa se vuelve más plausible a medida que el riesgo país disminuye y los bonos soberanos avanzan. Un cambio en el entorno global, con menores tasas de interés y una mayor demanda por activos de riesgo, podría facilitar esta emisión.

Para que Argentina logre un regreso efectivo a los mercados internacionales, es esencial abordar varios desafíos internos. GMA Capital destaca la necesidad de consolidación fiscal, desaceleración inflacionaria y fortalecimiento de reservas. Si se logran mantener estos aspectos, se estima que el capital potencial disponible para invertir en Argentina podría aumentar de 150,000-250,000 millones de dólares a más de 300,000 millones. Esto podría generar flujos significativos hacia la deuda soberana y contribuir a una nueva ronda de compresión de spreads. Asimismo, la acumulación de reservas y la estabilidad en indicadores económicos como la inflación y el empleo serán cruciales, especialmente con las elecciones ejecutivas programadas para el próximo año.