Durante el primer trimestre de 2026, el precio de exportación de la carne argentina alcanzó un récord histórico, impulsado por un aumento significativo en los precios internacionales y problemas climáticos que afectaron la oferta. Según el INDEC, el precio promedio de la carne refrigerada exportada se situó en 12.710 dólares por tonelada, lo que equivale a 12,7 dólares por kilogramo, marcando un incremento interanual del 33,7%. A pesar de esta mejora en los precios de exportación, los términos de intercambio no se vieron beneficiados, ya que las importaciones también experimentaron un aumento similar, lo que sugiere que la mejora en el superávit comercial se debió principalmente al efecto cantidades.

El informe del INDEC destaca que, entre enero y marzo, los precios de los productos que Argentina exporta alcanzaron su nivel más alto desde el segundo trimestre de 2023. En particular, el índice de precios de la carne y sus preparados fue el más elevado desde que se iniciaron los registros en 1986. Este aumento se atribuye, en gran medida, a problemas climáticos que han afectado la producción en Argentina, Brasil y otros países, lo que ha llevado a una reducción significativa de la oferta y, por ende, a un incremento en los precios internacionales del beef.

Desde mayo de 2025 hasta marzo de 2026, el precio internacional del beef aumentó un 24,1%, pasando de 6,62 a 8,21 dólares por kilogramo. Este aumento en los precios globales ha tenido un impacto directo en el mercado local, donde los precios de la carne han contribuido a la aceleración de la inflación en el inicio de 2026. Lorenzo Sigaut Gravina, director de análisis macroeconómico de la consultora Equilibra, señaló que la principal causa de esta escalada de precios fue el aumento en el mercado mayorista de la hacienda vacuna, que coincidió con la mejora en el valor global del beef.

En cuanto a las exportaciones, se ha observado que representan solo entre el 20% y el 25% de la producción total de carne, lo que implica que el mercado interno sigue siendo el principal motor de la demanda. Sin embargo, la tensión en el mercado interno se ha intensificado debido a una menor cantidad de animales disponibles y a problemas estructurales en la ganadería. Además, se han abierto nuevos mercados de exportación, como el de Estados Unidos, que han permitido un acceso más favorable para la carne argentina, aunque en cuotas limitadas.

A medida que avanza 2026, los datos del comercio exterior indican que la balanza comercial ha comenzado el año con un superávit más holgado, impulsado por un aumento del 3,6% en las ventas al exterior, mientras que las importaciones crecieron un 3,7%. Sin embargo, la caída del 10,6% en las cantidades importadas sugiere que la actividad económica en sectores que demandan insumos importados, como la industria manufacturera, se encuentra deprimida. Este contexto plantea un panorama mixto para los inversores, quienes deberán estar atentos a la evolución de los precios de la carne y a las condiciones climáticas que podrían seguir afectando la oferta en el futuro.