El mercado financiero argentino experimentó un notable optimismo tras la reciente mejora en la calificación de la deuda en moneda local por parte de S&P. Esta decisión ha generado un renovado interés por los activos argentinos, tanto en acciones como en bonos, lo que ha llevado a una significativa reducción del riesgo país, que se ubicó en 434 puntos básicos a media mañana. Este descenso representa una de las mejores semanas para el riesgo país en el contexto actual, reflejando una mayor confianza de los inversores en la estabilidad económica del país.

La mejora en la calificación crediticia se basa en tres pilares fundamentales: la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central, la consolidación del equilibrio fiscal logrado por el Gobierno y las diversas fuentes de financiamiento que han permitido afrontar los vencimientos de deuda sin generar tensiones. S&P ha señalado que, aunque Argentina sigue expuesta a posibles shocks externos y desafíos macroeconómicos en el corto plazo, el escenario base sugiere que el país podría evitar un default o una reestructuración forzada de su deuda en los próximos 12 a 18 meses.

En el contexto internacional, el debut de SpaceX en el Nasdaq, con un precio inicial de 135 dólares por acción, ha captado la atención de los mercados. Este evento se produce en un momento en que las tensiones geopolíticas han mostrado signos de moderación, especialmente después de que Donald Trump anunciara la suspensión de ataques planificados contra Irán. Esta decisión ha llevado a una caída del petróleo de más del 4%, lo que refleja un ambiente de menor riesgo en la región. La combinación de estos factores ha creado un clima más favorable para los activos de riesgo, impactando positivamente en las materias primas y en las acciones tecnológicas.

Los analistas de Dhalmore Capital han destacado que los bonos soberanos argentinos operan actualmente con spreads cercanos a los 500 puntos básicos, un nivel que consideran elevado para un país con calificación B-. Se estima que existe un margen significativo para una compresión adicional del riesgo país, con expectativas de que se pueda alcanzar la zona de 400-450 puntos básicos. Esto sugiere que el mercado aún no refleja completamente la mejora crediticia, lo que podría representar una oportunidad para los inversores.

Por otro lado, desde Adcap se ha señalado que la probabilidad de una mejora por parte de Moody's sigue siendo elevada, con una revisión programada para mediados de julio. Este evento podría ser crucial, ya que una mejora en la calificación por parte de esta calificadora podría acelerar la convergencia de la curva argentina hacia la de Ecuador, especialmente tras la reciente mejora de S&P. Los flujos de fondos institucionales también podrían verse beneficiados, ya que la mejora en la calificación facilitará la inversión en bonos argentinos, lo que a su vez podría contribuir a una mayor compresión del riesgo país en el futuro cercano.