- Más del 15% de la población de Córdoba presenta altos niveles de malestar psicológico.
- El indicador promedio de malestar psicológico ha alcanzado 23,6 puntos, superando las mediciones de 1993 y 1998.
- Las personas desempleadas y quienes tienen empleos informales reportan niveles similares de malestar psicológico.
- El estrés económico está fuertemente correlacionado con el bienestar emocional de los cordobeses.
- Las mujeres y las personas con bajo nivel educativo son las más vulnerables a sufrir malestar psicológico.
Un reciente estudio de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) ha revelado que más del 15% de la población de la capital provincial presenta niveles altos o muy altos de malestar psicológico. Este dato es alarmante, ya que indica un deterioro significativo en el bienestar emocional de los cordobeses en comparación con mediciones previas de la década de 1990. En particular, el indicador promedio de malestar psicológico ha alcanzado los 23,6 puntos, superando los 19,3 y 21,8 puntos registrados en 1993 y 1998, respectivamente.
La investigación, que incluyó a 867 adultos de diferentes barrios de Córdoba, también muestra que casi tres de cada cuatro encuestados se encuentran en una franja media de malestar. Este aumento sostenido en los niveles de malestar psicológico es un reflejo de las condiciones socioeconómicas que enfrenta la población, donde el desempleo y la precarización laboral juegan un papel crucial. Las personas desempleadas reportan algunos de los niveles más altos de malestar, pero aquellos que están en empleos informales no se quedan atrás, lo que sugiere que la calidad del trabajo es tan importante como el acceso al mismo.
Además, el estudio encontró una fuerte correlación entre el estrés económico y el bienestar emocional. A medida que la percepción de que los ingresos no son suficientes para cubrir los gastos aumenta, también lo hacen los niveles de malestar psicológico. Esto es especialmente preocupante en un contexto donde la inflación y la inestabilidad económica son temas recurrentes en Argentina. La investigación también destaca que las personas con menor nivel educativo son las que reportan los niveles más altos de malestar, mientras que aquellos con estudios de posgrado muestran una mejor salud mental.
Las diferencias de género también son significativas, con las mujeres mostrando niveles de malestar psicológico más altos que los hombres. Esta disparidad se relaciona con desigualdades estructurales en el acceso al empleo, ingresos y tareas de cuidado que suelen recaer más sobre las mujeres. El grupo más vulnerable identificado por los investigadores son las mujeres con bajo nivel educativo y problemas de inserción laboral, quienes enfrentan una combinación de factores que agravan su bienestar emocional.
Finalmente, el uso de redes sociales también se ha vinculado con el bienestar psicológico. Aquellos que reportan experiencias negativas en entornos digitales tienen mayores niveles de malestar, mientras que quienes cuentan con redes de apoyo afectivo, familiar o comunitario muestran una mayor capacidad para enfrentar situaciones adversas. Este hallazgo sugiere que, incluso en tiempos de crisis económica, el apoyo social puede actuar como un factor protector para la salud mental de las personas.
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