- El EMAE registró un crecimiento del 3,5% en marzo, tras caídas en febrero y enero.
- La industria y la construcción han mostrado un comportamiento errático, con caídas y subas mensuales.
- El agro creció un 18% en el último año, mientras que la minería y la producción de hidrocarburos también mostraron buenos resultados.
- Factores climáticos han influido en la producción agropecuaria, afectando la actividad económica.
- La falta de impulso en la economía se debe al agotamiento de factores que habían impulsado la recuperación, como el aumento de salarios y crédito.
- Se espera que los indicadores de mayo muestren una posible recuperación en sectores como la construcción.
La economía argentina ha mostrado un comportamiento errático en los últimos meses, caracterizado por un patrón de altas y bajas que se asemeja a un 'serrucho'. Según el último informe del Indec, el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) registró un incremento del 3,5% en marzo, después de una caída del 2,5% en febrero y un leve aumento del 0,2% en enero. Este vaivén en la actividad económica ha sido una constante desde octubre del año pasado, lo que dificulta un despegue claro y sostenido de la economía real.
La industria y la construcción, dos de los sectores más relevantes, han experimentado fluctuaciones similares. En enero, la actividad fabril creció un 2,4%, pero en febrero sufrió una caída del 3%. En marzo, la producción industrial volvió a repuntar con un 3,7%, solo para caer nuevamente en abril con un descenso del 2,7%. Este comportamiento errático también se observa en la construcción, que ha alternado entre caídas y aumentos desde noviembre de 2022. A pesar de estas oscilaciones, sectores como el agro, la minería y la producción de hidrocarburos han mantenido un crecimiento robusto, con el agro aumentando un 18% en el último año.
Los economistas advierten que este patrón de 'serrucho' podría estar influenciado por factores climáticos, especialmente en el sector agropecuario. En abril, las lluvias y la humedad retrasaron la cosecha de soja, lo que impactó negativamente en la producción. Sin embargo, en mayo, se espera que la cosecha supere el promedio, lo que podría contribuir a una recuperación temporal en la actividad económica. A pesar de estos indicios, la consultora Equilibra ha señalado que abril fue un mes negativo, con una caída mensual estimada del 1,5% en la actividad económica.
La falta de una tendencia clara en la economía también se debe a la pérdida de impulso desde mediados del año pasado, cuando se agotaron los factores que habían impulsado la recuperación, como el aumento de salarios y el acceso a crédito. Analytica ha destacado que el encarecimiento de la energía ha introducido un nuevo factor de volatilidad, dificultando la capacidad de las empresas para trasladar estos costos a los precios finales. Esta situación ha generado inestabilidad en la producción de varios sectores, afectando especialmente a la industria manufacturera, que enfrenta un consumo interno debilitado.
De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a los indicadores de actividad económica de mayo, que podrían mostrar una nueva recuperación en sectores como la construcción. Sin embargo, la incertidumbre persiste, ya que la economía sigue mostrando signos de estancamiento y la falta de motores sólidos de crecimiento plantea un desafío para la sostenibilidad de cualquier repunte. La evolución de la cosecha agropecuaria y los precios de la energía serán factores clave a monitorear en las próximas semanas, ya que podrían influir en la dirección de la actividad económica en el segundo semestre del año.
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