Esta tarde, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a mayo de 2026. Las consultoras privadas anticipan una nueva desaceleración en la inflación, que en abril había alcanzado un 2,6%. Según datos preliminares, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires mostró una baja, marcando un 2,1% en mayo, lo que representa una caída de 0,3 puntos respecto al mes anterior, cuando se registró un 2,5%. Este descenso en el costo de vida acumulado en el año para los porteños se sitúa en un 14%.

Las proyecciones de distintas consultoras para el IPC de mayo oscilan entre un 2,1% y un 2,5%. Este fenómeno de desaceleración se atribuye principalmente a una menor presión en el rubro de alimentos y bebidas, que, aunque continuó con aumentos, no presentó saltos significativos durante el mes. Además, se ha observado un impacto reducido de los precios regulados, especialmente gracias a la decisión de la petrolera YPF de mantener los precios de los combustibles sin cambios durante 45 días. Este contexto ha permitido una estacionalidad más favorable en comparación con meses anteriores.

María Castiglioni, economista de C&T Asesores Económicos, estima que la inflación se ubicará en torno al 2,2%. Según su análisis, los alimentos y bebidas se han mantenido relativamente estables, y los combustibles han tenido un aumento mínimo. Asimismo, el dólar ha mostrado una estabilidad que contribuye a este panorama. Por su parte, Lorenzo Sigaut Gravina de Equilibra proyecta una inflación de 2,3%, destacando que, aunque la suba mensual de precios ha disminuido, la medición interanual alcanzaría un 33,4%, un punto porcentual por encima del dato de abril.

El análisis de la inflación núcleo, que excluye precios estacionales y regulados, se mantendría en un 2,3%, mientras que la inflación subyacente, que excluye carnes, estacionales, nafta, servicios públicos y educación, podría haber aumentado a un 2,5%. Melisa Sala de LCG también prevé una desaceleración, pero advierte que es poco probable que la inflación logre perforar el 2% en el corto plazo. Elisabet Bacigalupo de Abeceb coincide en que la estimación para mayo es de 2,2%, destacando que la presión de alimentos fue menor en la primera quincena del mes.

El contexto del Presupuesto 2026 establece una proyección de inflación anual del 10,1%, lo que equivale a un aumento mensual promedio del 0,8%. Sin embargo, el sector privado es más cauteloso, ya que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central indica que la inflación esperada para 2026 ronda el 22,5% anual, más del doble de la meta oficial. Esto sugiere que el mercado no está convencido del sendero de desinflación propuesto por el gobierno, especialmente en un entorno electoral incierto.

A futuro, es crucial observar cómo se desarrollan los precios de los alimentos y los combustibles, así como la evolución de la inflación interanual. La próxima publicación de datos por parte del Indec será un indicador clave para evaluar la efectividad de las políticas económicas implementadas y su impacto en la vida cotidiana de los argentinos.