En los primeros cuatro meses de 2026, los sectores de energía y minería han aportado al mercado cambiario argentino aproximadamente US$ 8.150 millones, cifra que iguala la contribución del complejo agroexportador. Este cambio significativo en la balanza de dólares es un indicativo del creciente peso de estos sectores en la economía nacional, impulsado principalmente por las actividades en Vaca Muerta y las inversiones en minería.

El debate sobre si la energía y la minería pueden considerarse un 'nuevo agro' en términos de generación de divisas ha cobrado fuerza en los últimos años. Según datos de la consultora 1816, la liquidación de exportaciones y las emisiones de deuda en dólares han contribuido a que estos sectores se posicionen al mismo nivel que el agro en cuanto a ingresos de divisas. En este sentido, el 51% de los US$ 94.922 millones aprobados en proyectos de inversión corresponden a empresas mineras, mientras que el 42% se destina a petróleo y gas.

A pesar de que ambos sectores han mostrado un desempeño robusto, la composición de sus ingresos presenta diferencias notables. En el caso de las cerealeras, un 91% de los dólares ingresados provino de exportaciones netas, mientras que para el sector energético y minero, esta proporción fue del 71%. Esto se debe en gran parte a la relevancia de las colocaciones financieras, donde una parte significativa de los dólares ingresados provino de obligaciones negociables emitidas por empresas del sector.

Las proyecciones para el futuro son optimistas. La consultora EcoGo estima que las exportaciones del sector energético podrían alcanzar los US$ 15.000 millones en 2026, un aumento considerable respecto a los US$ 11.000 millones previstos para 2025. En el ámbito minero, se anticipan exportaciones por US$ 7.700 millones en 2026, en comparación con los US$ 5.600 millones proyectados para el año anterior. Este crecimiento en las exportaciones se enmarca en un contexto de mejora de los precios internacionales de los productos agrícolas, que también se espera que generen ingresos significativos, con proyecciones de cerca de US$ 32.000 millones para el agro en 2026.

Con un superávit comercial proyectado de alrededor de US$ 20.000 millones para el próximo año, la balanza de pagos de Argentina podría experimentar una mejora considerable. Este superávit se ha visto impulsado por un aumento en la oferta de dólares en el mercado cambiario, que ha logrado compensar la demanda de dólares para atesoramiento y turismo, algo que no había ocurrido en los primeros meses del año. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estos sectores, ya que su crecimiento podría tener un impacto directo en la estabilidad del peso y en la economía en general.