En Estados Unidos, un número creciente de propietarios de pequeñas y medianas empresas está optando por vender sus negocios a sus empleados en lugar de a compradores externos. Este fenómeno ha cobrado impulso en los últimos años, con un informe que estima que hasta 600 empresas estadounidenses están siendo vendidas a sus trabajadores anualmente. Este cambio se debe, en parte, a la creciente preocupación de los dueños por el futuro de sus empresas tras su retiro, especialmente ante el temor de que un comprador corporativo pueda deslocalizar la producción o cambiar drásticamente la cultura empresarial.

Tricia Salcido, ex CEO de Softstar Shoes, es un ejemplo de este movimiento. A los 56 años, decidió vender su negocio a sus 30 empleados, quienes ahora están más motivados y comprometidos con la gestión de la empresa. Este tipo de transacciones no solo preserva los empleos locales, sino que también puede resultar en empresas más productivas y con menos despidos, según diversas investigaciones. De hecho, las empresas de propiedad de empleados suelen pagar salarios más altos y fomentar un ambiente de trabajo más colaborativo.

El fenómeno se enmarca en un contexto más amplio, ya que se estima que alrededor de seis millones de propietarios de pequeñas y medianas empresas en EE.UU. se retirarán entre ahora y 2035, lo que podría desencadenar una ola de transiciones de propiedad sin precedentes. Este cambio generacional, a menudo denominado "tsunami plateado", plantea desafíos significativos para la continuidad de muchas empresas familiares y pequeñas, ya que los hijos de estos propietarios a menudo no están interesados en continuar con el negocio.

Las estructuras de propiedad de empleados, como los Employee Ownership Trusts (EOT) y los Employee Stock Ownership Plans (ESOP), están ganando popularidad como alternativas viables para asegurar la continuidad de las empresas. Estas estructuras permiten que los empleados adquieran la propiedad de la empresa, a menudo a través de un fideicomiso que financia la compra mediante las ganancias futuras de la empresa. Sin embargo, la implementación de estos modelos puede ser compleja y requiere una planificación anticipada, lo que puede ser una barrera para algunos propietarios que buscan vender rápidamente.

A medida que el interés por la propiedad de empleados crece, también lo hace el apoyo político en EE.UU. para facilitar este proceso. La iniciativa de propiedad de empleados del Departamento de Trabajo busca promover y asesorar sobre estas prácticas, lo que podría resultar en un aumento en la adopción de estos modelos en los próximos años. Para los inversores y empresarios en Argentina, observar cómo este modelo evoluciona en EE.UU. podría ofrecer lecciones valiosas sobre la sostenibilidad empresarial y la participación de los empleados en la gestión de negocios, especialmente en un entorno donde la incertidumbre económica es una constante.