- 24.437 empleadores han desaparecido en Argentina, una caída del 4,8% en el total de empresas registradas.
- La pérdida de empleadores durante la gestión de Javier Milei supera la destrucción de unidades productivas en el pico de la pandemia.
- El 56,7% de los encuestados cree que la situación económica puede mejorar, pero el 37,3% considera que esto no sucederá antes de un año.
- El 84,2% de los encuestados ha modificado sus hábitos de consumo para adaptarse a su situación financiera actual.
- A pesar del apoyo mayoritario al programa económico del gobierno, existe un 10% de incertidumbre política que preocupa a los empresarios.
- La tensión política reciente, incluida la confrontación con Patricia Bullrich, añade incertidumbre al panorama económico.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei han estado activos en foros económicos y empresariales en las últimas semanas, promoviendo una narrativa optimista basada en la desaceleración de la inflación y la recuperación fiscal. Sin embargo, los datos de la economía real presentan un panorama más sombrío. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, se registró la desaparición de 24.437 empleadores, lo que representa una caída del 4,8% en el total de empresas con empleados registrados. Esta tendencia no solo afecta a las pequeñas y medianas empresas (pymes), sino que también supera la destrucción de unidades productivas observada durante el pico de la pandemia.
El informe de Fundar destaca que la pérdida de empleadores durante la gestión de Milei ya es mayor que la registrada entre febrero de 2020 y septiembre de 2021, cuando las restricciones sanitarias estaban en su punto más alto. Este aumento en el cierre de empresas es un indicador preocupante que podría anticipar un deterioro más amplio en la economía. Además, el aumento de la morosidad crediticia, tanto en individuos como en empresas, plantea interrogantes sobre el futuro del consumo y la actividad económica.
Un estudio de Management & Fit revela que, aunque el 56,7% de los encuestados cree que la situación económica puede mejorar, el 37,3% de ellos considera que esa mejora no llegará antes de un año. Este contraste entre la esperanza y la realidad se refleja en el hecho de que el 84,2% de los encuestados ha modificado sus hábitos de consumo para adaptarse a su situación financiera actual. A pesar de la narrativa optimista del gobierno, más de la mitad de los hogares aún enfrenta dificultades para cubrir sus gastos cotidianos.
La percepción del riesgo político también está en aumento. Caputo ha instado a los empresarios a no dejarse influenciar por el miedo a un regreso al kirchnerismo, afirmando que el riesgo de un cambio político es prácticamente nulo. Sin embargo, el mercado sigue asignando una cierta probabilidad a este escenario, lo que se refleja en la persistencia del riesgo país. Aunque la mayoría del empresariado apoya el programa económico del gobierno, existe un 10% de incertidumbre que se relaciona directamente con la política, lo que genera inquietud entre los inversores.
A medida que Milei adopta un tono más confrontativo, surgen dudas sobre la estabilidad política del gobierno. La reciente tensión con figuras clave de la oposición, como Patricia Bullrich, y el regreso de Mauricio Macri al escenario político, añaden más incertidumbre al panorama. Los mercados no solo están observando los indicadores económicos, sino también la capacidad del gobierno para mantener la cohesión política y construir consensos necesarios para implementar sus políticas económicas. En este contexto, los inversores deben estar atentos a las próximas decisiones políticas y a los eventos que puedan influir en la confianza del mercado.
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