- Las exportaciones de biodiésel cayeron a 30.360 toneladas en 2026, el nivel más bajo desde 2008.
- La producción total alcanzó 308.565 toneladas, un aumento del 16% interanual, pero un 25% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
- La capacidad ociosa de la industria se sitúa en un alarmante 75%, con una capacidad instalada de 3,8 millones de toneladas anuales.
- La Unión Europea está considerando restricciones que podrían limitar las exportaciones de biodiésel argentino.
- La nueva Ley de Biocombustibles podría aumentar la demanda en 1,3 millones de toneladas anuales si se eleva la tasa de mezcla al 10%.
- El mercado interno de biodiésel alcanzó 703.304 toneladas en 2025, aunque aún por debajo del récord de 777.218 toneladas en 2024.
La industria argentina del biodiésel enfrenta una crisis sin precedentes, con exportaciones que alcanzaron solo 30.360 toneladas entre enero y abril de 2026, el nivel más bajo desde el inicio de la producción en 2008. A pesar de que la producción total en el mismo período fue de 308.565 toneladas, lo que representa un aumento del 16% respecto al año anterior, sigue estando un 25% por debajo del promedio de los últimos cinco años. Este descenso en las exportaciones refleja una dependencia creciente del mercado interno, donde se comercializaron 271.751 toneladas, en comparación con 30.600 toneladas exportadas en el mismo período del año anterior.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha señalado que la producción de biodiésel ha ido en declive desde su máximo histórico de 2,8 millones de toneladas en 2017, cayendo a solo 830.000 toneladas en 2023, afectada por una sequía que impactó la producción de soja, su principal materia prima. Aunque la cosecha se recuperó en 2024 y 2025, la producción no ha logrado volver a los niveles anteriores, con 1,1 millones de toneladas en 2024 y 970.000 toneladas en 2025. Esto ha llevado a una capacidad ociosa del 75% en la industria, que tiene una capacidad instalada de 3,8 millones de toneladas anuales.
El informe de la BCR destaca que la producción de biodiésel en los últimos dos años ha estado aproximadamente un 50% por debajo del promedio histórico, y las proyecciones para 2026 no sugieren un repunte significativo. La industria opera bajo un esquema dual, donde las pymes abastecen el mercado interno mientras que las empresas integradas se enfocan en la exportación. Sin embargo, la caída en las exportaciones ha llevado a que el mercado local gane relevancia, alcanzando 703.304 toneladas en 2025, aunque aún por debajo del récord de 777.218 toneladas en 2024.
La situación se complica aún más por el contexto internacional, ya que la Unión Europea, que representa el único mercado de exportación para el biodiésel argentino, está considerando restricciones que podrían limitar o prohibir nuevos envíos. Esto ha generado preocupación en el sector, que espera cambios regulatorios que puedan revitalizar la demanda. La discusión sobre una nueva Ley de Biocombustibles se ha vuelto crucial, con propuestas que incluyen aumentar la tasa obligatoria de mezcla de biodiésel en el gasoil al 10%, lo que podría generar una demanda adicional de 1,3 millones de toneladas anuales, un incremento del 33% respecto a la tasa actual del 7,5%.
La propuesta legislativa, que se encuentra en discusión en el Senado, también contempla modificaciones en el esquema de comercialización, incluyendo una reducción gradual de los cupos administrados por el Estado y la creación de un mercado de negociación libre. Estas medidas podrían ofrecer un respiro a la industria, que ha estado lidiando con una capacidad ociosa alarmante y una producción que no logra despegar. Los inversores deben estar atentos a la evolución de esta legislación y su posible impacto en la demanda de biodiésel en el corto y mediano plazo, así como a las decisiones de la Unión Europea respecto a las importaciones.
En resumen, la industria del biodiésel en Argentina se encuentra en una encrucijada. La caída en las exportaciones y la elevada capacidad ociosa son señales preocupantes que requieren atención inmediata. La implementación de una nueva Ley de Biocombustibles podría ser un paso crucial para revitalizar el sector y mejorar la competitividad, pero el tiempo apremia y el futuro de la industria dependerá de decisiones políticas y del contexto internacional en los próximos meses.
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