Los analistas del mercado local han comenzado a ajustar sus proyecciones sobre la inflación en Argentina, anticipando que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerrará mayo en un 2,3%, una ligera disminución respecto al 2,6% de abril. Este descenso en la inflación es parte de un proceso de desinflación que se reanudó en abril, luego de haber estado interrumpido desde julio del año pasado. Las expectativas son que el IPC continúe su trayectoria descendente, alcanzando cifras de entre 2,2% y 2,1% en los meses siguientes, y que finalmente se ubique por debajo del 2% a partir de agosto, con proyecciones que lo sitúan entre 1,7% y 1,8% para octubre y noviembre.

Este cambio en las expectativas se refleja en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central (BCRA), que recopila las opiniones de economistas sobre la evolución de la economía argentina. En el último informe, se observó que el grupo de analistas más preciso, conocido como el Top 10, ha revisado a la baja sus proyecciones de inflación para los próximos meses. Hace un mes, se esperaba una inflación de 2,3%, 2,4% y 2,1% para junio, julio y agosto, respectivamente; ahora, esas cifras se han ajustado a 2,2%, 2,1% y 1,9%.

A pesar de estas proyecciones más optimistas, la expectativa oficial del gobierno, liderado por el presidente Javier Milei, sigue siendo ambiciosa, con una meta de inflación de cero o “cero coma algo” hacia agosto de 2026. Sin embargo, el consenso entre los analistas indica que la inflación acumulada para 2026 se estabilizará en un 30,5%, un nivel que se mantiene sin cambios respecto al mes anterior, y que está significativamente por encima de las expectativas iniciales del gobierno.

En términos de crecimiento económico, el REM proyecta que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá un 0,3% en el primer trimestre de 2026, con una aceleración esperada al 1,2% en el segundo trimestre y un avance adicional del 0,9% entre julio y septiembre. Estas cifras son considerablemente más bajas que el crecimiento del 5% que había previsto la administración Milei y también por debajo del 3,5% que estima el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto sugiere que, a pesar de la desinflación, la economía argentina enfrenta desafíos significativos en términos de crecimiento.

La tasa de desempleo también refleja esta situación, con una proyección de 7,7% para el primer trimestre y una leve disminución a 7,4% hacia fin de año. En el ámbito del comercio exterior, se espera que las exportaciones de bienes alcancen cerca de US$100.000 millones, mientras que las importaciones no superarían los US$80.000 millones, lo que resultaría en un superávit comercial anual de aproximadamente US$20.185 millones. Este superávit se ve impulsado por los altos precios proyectados para la energía y un desempeño favorable en ciertos sectores de exportación.

A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan las proyecciones de inflación y crecimiento en el contexto de la política económica del gobierno de Milei. Las expectativas de inflación y las proyecciones de crecimiento podrían influir en la estabilidad del tipo de cambio, que se espera se mantenga en torno a los $1658 por dólar. Además, el comportamiento del mercado laboral y las cifras de comercio exterior serán indicadores clave para evaluar la salud económica del país en los próximos meses.