- La inflación esperada para mayo es del 2,3%, y para junio se anticipa un 2,1%.
- Las proyecciones de inflación para 2026 se elevan al 30,5%, reflejando preocupaciones a largo plazo.
- El tipo de cambio oficial mayorista se proyecta en $1.658 para diciembre, un aumento interanual del 14,5%.
- Se estima un superávit comercial de u$s20.185 millones, gracias a mejores perspectivas para exportaciones.
- El PBI creció un 0,3% en el primer trimestre de 2026 y se espera un aumento del 1,2% en el segundo trimestre.
Los últimos pronósticos del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) revelan que la inflación esperada para mayo se sitúa en un 2,3%, mientras que para junio se anticipa un leve descenso a 2,1%. Este panorama se ha mantenido casi sin cambios respecto al mes anterior, lo que sugiere una estabilidad en las expectativas de inflación a corto plazo. Sin embargo, para el acumulado de 2026, los analistas proyectan un aumento significativo del 30,5%, lo que refleja una preocupación persistente sobre la trayectoria inflacionaria a largo plazo.
Las expectativas de inflación para los próximos 12 meses también han mostrado una ligera disminución, con una proyección del 23,3%, lo que representa 0,8 puntos porcentuales menos que en el relevamiento anterior. Este ajuste podría interpretarse como un indicativo de un leve optimismo en torno a la economía, ya que las proyecciones para el Producto Bruto Interno (PBI) han mejorado. En el primer trimestre de 2026, se estima que el PBI creció un 0,3%, y se espera un aumento adicional del 1,2% en el segundo trimestre, lo que podría ser un signo de recuperación económica.
En cuanto al tipo de cambio, los gurúes han recortado sus expectativas de devaluación. Para diciembre de 2026, se proyecta un tipo de cambio oficial mayorista de $1.658, lo que implicaría un incremento interanual del 14,5%, cifra que se encuentra por debajo de la inflación esperada. Asimismo, para los próximos 12 meses, se anticipa que el dólar alcanzará los $1.760, lo que representa un aumento del 25,9%, también inferior al IPC. Esta tendencia sugiere que el mercado no espera una presión significativa sobre el tipo de cambio en el corto plazo, lo que podría ser un alivio para los consumidores y empresas que dependen de insumos importados.
Un aspecto positivo que se destaca en el REM es el superávit comercial proyectado, que se estima en u$s20.185 millones, lo que representa un incremento de u$s3.679 millones en comparación con el relevamiento anterior. Este aumento se debe a mejores perspectivas para las exportaciones y a una reducción en las importaciones, lo que podría contribuir a una mayor estabilidad en la balanza de pagos del país. Sin embargo, las tasas de interés y el desempleo no han mostrado cambios significativos en las expectativas, lo que sugiere que los desafíos estructurales en la economía argentina persisten.
De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la inflación y las proyecciones del PBI, así como a las decisiones del Banco Central en relación a las tasas de interés y el tipo de cambio. La próxima reunión del Banco Central está programada para el 15 de junio, donde se podrían anunciar nuevas medidas para abordar la inflación y estabilizar la economía. Además, el contexto regional, especialmente en Brasil, podría influir en las decisiones económicas locales, dado que cualquier cambio en la política monetaria brasileña podría tener repercusiones en el mercado argentino.
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