La morosidad de los préstamos bancarios a hogares en Argentina ha alcanzado un alarmante 12% en abril, marcando un nuevo récord histórico. Este incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior refleja una tendencia preocupante en la capacidad de las familias para cumplir con sus obligaciones financieras. Según datos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), ya son 5,3 millones las personas que tienen al menos un crédito en situación irregular, lo que representa una crisis de crédito sin precedentes en el país.

Este aumento en la morosidad es el decimoctavo consecutivo, lo que indica un deterioro sostenido en la calidad del crédito familiar. Para poner esto en perspectiva, en octubre de 2024, la tasa de morosidad era de apenas 2,5%, lo que significa que en menos de dos años, la situación se ha multiplicado casi por cinco. Este fenómeno ocurre a pesar de que la economía argentina continuó creciendo durante gran parte de ese período, lo que sugiere que otros factores, como la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, están afectando la capacidad de las familias para hacer frente a sus deudas.

El problema no se limita a los préstamos otorgados por entidades financieras tradicionales. La morosidad en el sector no financiero también ha aumentado, pasando de un 30,7% a un 31,5% en abril. Esta situación es alarmante, ya que implica que un número significativo de hogares está enfrentando dificultades para cumplir con sus compromisos, lo que a su vez limita su acceso a nuevos créditos y financiamiento. La consultora 1816 advierte que millones de personas podrían quedar excluidas del sistema crediticio por un tiempo prolongado, lo que restringe aún más el consumo y la actividad económica.

Las implicancias de este aumento en la morosidad son profundas. La capacidad de los préstamos para impulsar el consumo y la actividad económica, como ocurrió entre el segundo semestre de 2024 y el primero de 2025, se ve comprometida. A medida que más familias se convierten en sujetos de crédito no aptos, el financiamiento al consumo se convierte en un desafío, lo que podría llevar a una desaceleración económica más pronunciada. A pesar de la gravedad de la situación, algunos en el sector financiero sugieren que la morosidad podría estar mostrando señales de estabilización, aunque esto aún no se traduce en una mejora real.

Mirando hacia el futuro, la situación del crédito familiar en Argentina es incierta. La consultora 1816 estima que, al menos hasta las elecciones del próximo año, será difícil que el crédito a las familias recupere un papel relevante en la economía. Los analistas sugieren que es crucial observar cómo evolucionan las tasas de morosidad en los próximos meses y si las medidas de refinanciamiento y reestructuración de deudas implementadas por los bancos logran mitigar el impacto de esta crisis. La situación económica de las familias argentinas, marcada por la inflación y el aumento de la morosidad, seguirá siendo un tema central en el análisis del mercado en el corto y mediano plazo.