La situación de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Argentina es preocupante, con un 59% de los sectores productivos privados reduciendo su cantidad de trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y febrero de 2026. Este dato, analizado por la organización Misión Productiva, revela que 554 de los 948 subsectores económicos han destruido empleo formal en este período, lo que refleja una tendencia alarmante en la economía nacional. La construcción, la industria manufacturera y el transporte son algunos de los rubros más afectados, con pérdidas significativas de puestos de trabajo que impactan directamente en la actividad económica del país.

En contraste, algunos sectores como la agricultura, la salud y la gastronomía han logrado crear empleo, aunque en números mucho menores. Por ejemplo, la agricultura y ganadería sumaron 17.351 puestos, mientras que la salud humana y servicios sociales incorporaron 17.259 trabajadores. Sin embargo, la dinámica de creación de empleo es claramente desigual, lo que ha llevado a Martín Alfie, jefe de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones, a describir la economía como "partida en dos". Esta fragmentación productiva genera incertidumbre y preocupación entre los empresarios, quienes ven que mientras algunos sectores crecen, otros se estancan o retroceden.

El clima de cautela entre las pymes industriales es palpable. Norberto Fedele, titular de la Unión Industrial de San Martín, ha señalado que la expectativa para el segundo semestre se caracteriza por una "cautela activa". Esto se debe a que, a pesar de que cuatro de cada diez máquinas están operativas, el sector no se queda de brazos cruzados. Las pymes están trabajando para que la estabilidad macroeconómica, evidenciada por una inflación en descenso y un riesgo país que disminuye, se traduzca en condiciones reales para aumentar la producción y el empleo. Sin embargo, la falta de un motor claro de recuperación en el mercado interno y la obra pública sigue siendo un obstáculo significativo.

El diagnóstico de otros empresarios, como Roberto Nicoli de la Unión Industrial de Tigre, es más sombrío. Nicoli ha afirmado que no hay expectativas de aumento de empleo y que el consumo se encuentra en un parate crítico. Su empresa, dedicada a la producción de cubiertos de plata, ha experimentado el peor mes histórico en términos de unidades vendidas, lo que ha llevado a una reducción drástica de costos y a la búsqueda de alternativas para sostener la actividad. Esta situación se agrava con la presión fiscal, ya que muchas empresas no logran cubrir sus obligaciones tributarias, lo que genera un clima de tensión con los organismos recaudadores.

Las proyecciones de crecimiento económico para Argentina, aunque optimistas según organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), contrastan con la realidad que viven las pymes. El FMI ha corregido a la baja su estimación de crecimiento para el país, pero aún prevé un aumento del 3,5% para este año. Sin embargo, analistas como los de la consultora LLZ consideran que estas proyecciones son demasiado optimistas, sugiriendo un crecimiento más moderado del 2,3%. La inflación, que el FMI espera que se reduzca rápidamente, podría no seguir este mismo ritmo, lo que complicaría aún más la situación de las pymes.

En los próximos días, se llevarán a cabo importantes encuentros para discutir la agenda del sector. Misión Productiva organizará el Segundo Congreso Productivo para el Desarrollo, donde se espera la participación de figuras clave de la política y la economía. Además, la Unión Industrial de Berazategui realizará un congreso que reunirá a más de 200 empresarios. Estas iniciativas buscan visibilizar la problemática de las pymes y buscar soluciones concretas para mejorar su situación en un contexto económico desafiante.