El Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) ha revelado que desde 2021, Perú no ha logrado reducir la cifra de jóvenes que ni estudian ni trabajan, conocidos como Ninis. En 2025, este grupo superó los 1,3 millones de personas entre 15 y 29 años, lo que representa aproximadamente el 15% de la población juvenil del país. Esta situación se mantiene a pesar de que la incidencia de Ninis ha disminuido desde la pandemia, lo que indica que persisten dificultades estructurales para conectar a los jóvenes con oportunidades educativas y laborales.

El estudio destaca que el problema de los Ninis va más allá de la falta de empleo. Muchas mujeres jóvenes se encuentran fuera del sistema educativo y laboral debido a las responsabilidades de cuidado dentro del hogar. Para abordar esta problemática, se requieren no solo programas de inserción laboral, sino también políticas que faciliten la compatibilidad entre la maternidad, las tareas domésticas y la educación. Óscar Chávez, jefe del IEDEP, enfatiza que es crucial implementar medidas que reconozcan y apoyen estas dinámicas familiares.

La brecha de género es notable, con un 63.5% de las Ninis siendo mujeres, mientras que los hombres representan el 36.5%. Esta diferencia no solo se mantiene, sino que parece ampliarse con el tiempo, especialmente en los segmentos de mayor edad juvenil. En términos regionales, Loreto presenta la mayor tasa de Ninis con un 21.2% en 2025, seguido por Tumbes (20.7%), Lambayeque (19.6%) y Cusco (18.8%). A pesar de que Lima concentra la mayor actividad económica y educativa del país, ocupa el sexto lugar en términos de incidencia de Ninis, con una tasa del 16.4%.

El análisis también revela que el 74% de los jóvenes Ninis solo cuenta con educación básica, mientras que solo el 26% ha alcanzado algún nivel de educación superior, ya sea completa o incompleta. Este patrón indica que un menor nivel educativo incrementa significativamente el riesgo de exclusión del sistema educativo y laboral, lo que dificulta la transición hacia la educación superior. En el caso de las mujeres, solo el 28% ha accedido a educación superior completa o incompleta, sugiriendo que muchos no abandonan sus estudios por falta de acceso, sino por factores como maternidad temprana y responsabilidades de cuidado.

Recuperar este capital humano no solo implica reducir la tasa de Ninis, sino también reconectar a los jóvenes con oportunidades de desarrollo económico y social. La situación actual plantea un desafío importante para el gobierno y las políticas públicas, que deben enfocarse en crear un entorno que favorezca la educación y el empleo de los jóvenes, especialmente de las mujeres. A medida que se avanza hacia 2026, será crucial observar cómo se implementan estas políticas y su efectividad en la reducción de la población Nini en Perú.