Más de 160 organizaciones agroalimentarias de México, Estados Unidos y Canadá han unido fuerzas para defender el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en medio de su revisión. En una carta dirigida a los líderes económicos de los tres países, estas organizaciones expresaron su preocupación por la incertidumbre que podría surgir si no se preserva el carácter trilateral del acuerdo. Este tratado ha sido fundamental para la competitividad y la seguridad alimentaria de América del Norte, y su estabilidad es vista como vital para mantener las inversiones y las cadenas de suministro en la región.

Entre los firmantes de esta carta se encuentran entidades clave como el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM), que representan más del 85% del comercio agroalimentario en América del Norte. La importancia del T-MEC se refleja en el hecho de que el intercambio comercial entre los tres países en el sector agroalimentario se ha triplicado desde 2005, alcanzando la cifra de 285,000 millones de dólares en 2023. Este crecimiento resalta la relevancia del tratado para facilitar el flujo de alimentos y productos agroindustriales en la región.

El T-MEC no solo ha eliminado aranceles y cuotas, sino que también ha permitido la creación de cadenas de valor altamente integradas, lo que ha beneficiado a los productores agrícolas y pecuarios. En un contexto donde la agroindustria enfrenta desafíos como el aumento de costos de producción y fenómenos climáticos extremos, el T-MEC se presenta como un mecanismo para mitigar riesgos y resolver disputas comerciales. Las organizaciones firmantes enfatizan que la certidumbre que proporciona el acuerdo es crucial para la salud del sector agroalimentario, que se encuentra bajo presión debido a la volatilidad de los mercados de materias primas y un entorno geopolítico incierto.

Además, los capítulos sanitarios y fitosanitarios del T-MEC han sido defendidos por los firmantes, quienes consideran que han establecido reglas más transparentes y basadas en criterios científicos para el intercambio de productos agropecuarios. Esto no solo fortalece la salud animal y vegetal, sino que también reduce costos para consumidores y empresas. La integración de Norteamérica en el ámbito agroalimentario ha permitido consolidar la región como una de las más autosuficientes y seguras del mundo en términos de abastecimiento alimentario.

A futuro, es crucial observar cómo los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá responden a estas demandas. La próxima reunión de revisión del T-MEC será un momento clave para evaluar si se tomarán medidas para fortalecer el acuerdo. Las organizaciones agroalimentarias han dejado claro que la continuidad y el fortalecimiento del T-MEC son esenciales para enfrentar los desafíos actuales y futuros en el sector, lo que podría tener repercusiones significativas en la seguridad alimentaria y en las inversiones en la región.