Iberdrola ha concretado la venta del 100% de sus activos en México al corporativo Cox por un monto de 4 mil millones de dólares. Esta transacción, anunciada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España, representa un cambio significativo en el panorama energético mexicano, donde Cox se posiciona como un actor clave en el suministro de energía. La operación incluye una capacidad instalada operativa de más de 2,600 megawatts, de los cuales el 47.4% proviene de energías renovables, lo que refuerza el compromiso de Cox con la sostenibilidad y la diversificación de su cartera energética.

El presidente de Cox, Enrique Riquelme, destacó que esta adquisición se alinea con la visión del gobierno de Claudia Sheinbaum, que busca convertir la energía y el agua en políticas de Estado. A pesar de las presiones que enfrentó Iberdrola durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, Riquelme expresó confianza en la dirección actual del gobierno, lo que sugiere un entorno más favorable para la inversión en el sector energético. La venta de Iberdrola se enmarca en una estrategia más amplia de la empresa española de concentrarse en mercados donde pueda expandir sus inversiones, como Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y España.

Desde la autorización de la compra por parte de la Comisión Nacional de Energía y la Comisión Nacional Antimonopolio en enero de este año, Cox ha estado preparando la integración de los activos adquiridos. La compañía no solo mantendrá al equipo directivo de Iberdrola México, sino que también integrará a más de 800 profesionales, lo que sugiere una continuidad en la operación y un enfoque en la creación de valor a largo plazo. Esta integración es crucial para asegurar que la transición sea fluida y que se mantenga la calidad del servicio a los más de 500 grandes clientes de Cox en México.

Las implicancias de esta transacción son significativas para el sector energético en México y, potencialmente, para la región. Con Cox como la mayor suministradora privada de energía en el país, controlando más del 25% del mercado, se espera que la empresa pueda mejorar su capacidad de generación de caja y su perfil financiero. Esto podría traducirse en una mayor inversión en infraestructura energética, lo que beneficiaría a la economía mexicana en su conjunto. Para los inversores, la evolución de Cox en este nuevo rol será clave para evaluar el potencial de crecimiento en el sector energético mexicano.

A futuro, será importante monitorear cómo Cox implementa su estrategia de integración y expansión en el mercado mexicano. La compañía ha proyectado que, para 2025, podría alcanzar ingresos de 2,551 millones de euros y un EBITDA de 786 millones de euros, lo que representaría un crecimiento significativo en comparación con los años anteriores. Además, la capacidad de Cox para atraer inversión internacional bajo un marco regulatorio claro será un factor determinante para su éxito en el mercado energético de México y su posible expansión en otros mercados de la región, como Brasil.