Las Sociedades Financieras Populares (Sofipos) han realizado aportaciones extraordinarias por más de 500 millones de pesos al Fondo de Protección de Sociedades Financieras Populares y de Protección a sus Ahorradores (ProSofipo). Este fondo, que asegura los recursos de los ahorradores hasta 25,000 UDIs (equivalente a 220,740 pesos), ha logrado recaudar un total de 1,099.7 millones de pesos. Estas medidas se implementaron tras la revocación de la licencia de la Sofipo Consejo de Asistencia al Microemprendedor (CAME) por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) debido a irregularidades contables que afectaron a miles de ahorradores.

El caso de CAME, que ofrecía rendimientos de hasta 15% para atraer depósitos, dejó a muchos ahorradores sin acceso a sus fondos durante meses, lo que llevó a la CNBV a intervenir y a iniciar pagos a través del Fondo de Protección. Aproximadamente 800 ahorradores, que tenían más de 200,000 pesos depositados, no fueron incluidos en estos pagos, lo que ha generado una preocupación significativa sobre la seguridad de los ahorros en estas instituciones. La situación ha resaltado la importancia de contar con un fondo de protección robusto para salvaguardar los intereses de los ahorradores en el sector.

Las Sofipos han ganado relevancia en el sistema financiero mexicano en los últimos años, especialmente con la introducción de modelos digitales que permiten a los usuarios acceder a servicios financieros a través de aplicaciones. Este crecimiento ha sido acompañado por un aumento en la captación de recursos, superando en septiembre de 2024 el monto que colocaban en créditos. Sin embargo, el intento de muchas Sofipos de convertirse en bancos ha generado un nuevo desafío, ya que deben cumplir con regulaciones más estrictas y mantener su solidez financiera.

Las aportaciones extraordinarias al Fondo de Protección son un paso necesario para restaurar la confianza en el sector, especialmente después de los problemas que enfrentó CAME. La Asociación Mexicana de Sofipos (AMS) ha indicado que el fondo debe alinearse con el crecimiento del sector, que cuenta con 35.8 millones de clientes al cierre de 2025. La capacidad de las Sofipos para ofrecer rendimientos competitivos en un entorno de tasas de interés en aumento ha atraído a muchos ahorradores, lo que podría ser un indicativo de un cambio en la dinámica del ahorro en México.

A futuro, será crucial observar cómo las Sofipos manejan su crecimiento y las regulaciones que se implementen para garantizar la estabilidad del sector. La CNBV ha comenzado a solicitar aportaciones voluntarias a las Sofipos, lo que podría ser un indicativo de un enfoque más proactivo en la supervisión del sector. Los próximos meses serán determinantes para evaluar la efectividad de estas medidas y su impacto en la confianza de los ahorradores, especialmente en un contexto donde la inclusión financiera sigue siendo un objetivo clave en México.