El Gobierno de Perú ha emitido el Decreto de Urgencia 006-2026, estableciendo un subsidio para los transportistas del servicio urbano de pasajeros en Lima y Callao. Este subsidio se calcula en función del kilometraje recorrido durante 60 días, ofreciendo S/0.50 por ómnibus, S/0.40 por minibús y S/0.30 por microbús. Este beneficio, que implica un desembolso de S/44.1 millones, busca mitigar el impacto del reciente aumento en los precios del diésel, que ha generado preocupación entre los transportistas y la población en general.

Este es el segundo subsidio que se implementa en menos de una semana, tras la aprobación de un desembolso de S/33.8 millones para compensar a los transportistas de carga y pasajeros del interior del país. A pesar de estas medidas, Martín Ojeda, director de la Cámara Internacional de la Industria de Transporte, ha señalado que los subsidios son insuficientes y no resuelven el problema de los altos costos operativos que enfrentan los transportistas. Según él, estos subsidios solo cubren un 16% de los costos adicionales en combustibles que han surgido desde marzo, cuando se produjo una crisis en el suministro de gas natural vehicular.

El precio del diésel ha tenido un aumento significativo, pasando de S/12.60 por galón a niveles que alcanzan hasta S/25 en algunos puntos de venta. Aunque Petroperú ha anunciado una reducción en el precio mayorista del diésel a S/17.61 por galón, el precio minorista en Lima se mantiene en S/23.89, lo que significa que los transportistas aún enfrentan un costo elevado. Esta situación se agrava por la diferencia entre el precio mayorista y el minorista, lo que genera un margen de ganancia muy reducido para los transportistas.

Las implicancias de estos subsidios son significativas. Si bien alivian temporalmente la carga financiera de los transportistas, no abordan las causas subyacentes del problema, como la necesidad de una regulación más efectiva de los precios de los fletes y la implementación del Observatorio de Transporte Terrestre. Este mecanismo, que permitiría establecer un piso tarifario técnico, aún no está funcionando adecuadamente, lo que deja a muchos transportistas operando a pérdida. Además, los transportistas están en conversaciones con partidos políticos para abordar sus preocupaciones y buscar soluciones a largo plazo.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de los precios del petróleo y su impacto en el costo del diésel, así como la respuesta del Gobierno a las demandas de los transportistas. La situación en Medio Oriente, donde se están gestando posibles acuerdos entre Estados Unidos e Irán, podría influir en los precios del petróleo a nivel global. Asimismo, la implementación efectiva del Observatorio de Transporte Terrestre será un indicador clave para evaluar si se logran mejoras en la regulación del sector y en la rentabilidad de los transportistas en el país.