La prolongación del paro general y los bloqueos de carreteras en Bolivia están generando un impacto significativo en el comercio exterior peruano, con un riesgo estimado de más de US$138 millones en el flujo mensual de mercancías entre ambos países. Según el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), esta situación se ha intensificado en las últimas semanas, afectando tanto las exportaciones como las importaciones entre Perú y Bolivia. En el primer trimestre de 2026, el intercambio comercial acumulado entre ambos países alcanzó los US$407 millones, pero la crisis actual podría comprometer severamente esos números, especialmente en mayo, donde se estima que el flujo mensual potencial afectado podría ser de US$138 millones debido a retrasos y sobrecostos logísticos.

Las exportaciones peruanas se ven particularmente afectadas en sectores clave como el de barras de hierro y acero, productos de limpieza, plásticos y otros bienes manufacturados. En el primer trimestre de este año, las exportaciones de barras de hierro y acero alcanzaron los US$11 millones, representando el 8,48% del total exportado por Perú a Bolivia. Esta situación no solo perjudica a los exportadores peruanos, sino también a los distribuidores y comercios bolivianos que dependen de estos insumos. Por otro lado, las importaciones peruanas desde Bolivia, especialmente en la cadena de soya y sus derivados, están en riesgo, con un valor de aproximadamente US$146 millones en el primer trimestre, lo que representa más del 53% de las compras peruanas desde Bolivia.

La crisis en Bolivia pone de manifiesto la vulnerabilidad del comercio bilateral frente a interrupciones en los corredores terrestres. La CCL ha señalado que el principal riesgo no solo radica en la posible pérdida de ventas o compras, sino en el encarecimiento e imprevisibilidad de las operaciones comerciales. Con una paralización de cuatro semanas, se compromete prácticamente todo el flujo mensual de mercancías, lo que afecta tanto a exportadores como a importadores, así como a las cadenas productivas sensibles que dependen de estos insumos.

Para los inversores y comerciantes, esta situación implica una necesidad urgente de monitorear la evolución de la crisis en Bolivia, especialmente en el corredor Puno-Desaguadero, que es crucial para el comercio entre ambos países. La CCL ha enfatizado la importancia de fortalecer los mecanismos de coordinación fronteriza y la gestión de contingencias logísticas para mitigar el impacto de crisis sociales o políticas sobre las operaciones de comercio exterior. Las medidas que se implementen en este sentido serán determinantes para asegurar la continuidad del comercio y la seguridad de los transportistas.

A medida que la situación en Bolivia se desarrolla, es fundamental observar cómo las autoridades peruanas y bolivianas responden a esta crisis y qué medidas se toman para facilitar el comercio. La evolución de los bloqueos y la duración del paro general serán factores clave que influirán en el comercio bilateral en los próximos meses. Además, se debe estar atento a las repercusiones en los precios de los productos afectados y en la estabilidad de las cadenas de suministro, lo que podría tener un efecto en la inflación y en la economía en general.