La Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) de Perú reportó que los ingresos tributarios alcanzaron los S/16.048 millones en mayo de 2026, lo que representa un crecimiento del 17,7% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este incremento marca 24 meses consecutivos de expansión en la recaudación tributaria, lo que refleja una tendencia positiva en la economía peruana. Sin embargo, es importante señalar que el tipo de cambio tuvo un impacto negativo del 6% en la recaudación vinculada a importaciones y exportaciones, lo que podría influir en la percepción de la salud económica del país.

El crecimiento de la recaudación se debe en gran parte a un aumento en la actividad económica, que se tradujo en mayores obligaciones tributarias. En particular, el Impuesto General a las Ventas (IGV) alcanzó S/8.550 millones, un aumento del 11,5% respecto al mismo mes del año anterior. Este crecimiento se vio impulsado por un desempeño económico más fuerte de lo esperado en abril, que se tradujo en un crecimiento estimado del Producto Bruto Interno (PBI) de aproximadamente 3,6%. Además, las acciones de control y cobranza de la Sunat han contribuido a mejorar la recaudación.

Los sectores que más aportaron al crecimiento de la recaudación fueron la minería y la manufactura. La minería reportó un aumento de S/988 millones, lo que representa un impresionante 68,7% de crecimiento. Por su parte, la manufactura, especialmente en el subsector de alimentos, bebidas y tabaco, mostró un incremento del 136,8%, lo que refleja una recuperación en la producción y el consumo interno. Estos datos son significativos, ya que indican que la economía peruana está en una fase de expansión, lo que puede ser atractivo para los inversores que buscan oportunidades en la región.

Desde el punto de vista de los inversores, el aumento en la recaudación tributaria puede ser un indicador positivo de la estabilidad económica y fiscal del país. Sin embargo, el impacto del tipo de cambio y la inflación, que se situó en un 3,91% anual, podrían generar incertidumbre en el corto plazo. Los inversores deben prestar atención a cómo estas variables pueden afectar el clima de inversión en Perú y en la región, especialmente en un contexto donde Brasil también está experimentando cambios económicos significativos.

A futuro, será crucial monitorear las políticas fiscales del gobierno peruano y cualquier cambio en la regulación tributaria que pueda afectar la recaudación. Además, la evolución del tipo de cambio y su impacto en las importaciones y exportaciones será un factor determinante para la economía peruana. Con la publicación de datos económicos trimestrales y la evolución de la inflación, los próximos meses serán clave para entender la dirección que tomará la economía peruana y su impacto en los mercados regionales, incluyendo Argentina, que busca fortalecer sus lazos comerciales con Perú y Brasil.