El dólar oficial en el segmento mayorista retrocedió $2,5, cerrando a $1.410. A pesar de esta caída, el tipo de cambio se mantiene cerca de los máximos registrados en el mes, lo que refleja una dinámica cambiaria compleja. Este movimiento se produce en un contexto de fuerte intervención del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que ha superado los u$s9.200 millones en compras de divisas en lo que va del año, con un notable incremento en mayo, donde se adquirieron más de u$s1.000 millones.

El volumen operado en el mercado mayorista ha mostrado una desaceleración significativa, alcanzando un total de u$s678,2 millones en la jornada. Sin embargo, el monto total transaccionado en el día fue de aproximadamente u$s2.171 millones, lo que indica que, a pesar de la caída en el tipo de cambio, la actividad en el mercado sigue siendo robusta. La brecha entre el dólar mayorista y otras cotizaciones, como el dólar blue y el MEP, se mantiene en niveles que reflejan la tensión en el mercado cambiario, con el dólar blue cotizando a $1.430.

La dinámica del tipo de cambio se encuentra en un contexto inflacionario que ha acumulado un 14% en lo que va del año, lo que ha llevado a un debate sobre el posible atraso cambiario. Este fenómeno se agrava por el hecho de que el BCRA ha logrado acumular reservas de forma sostenida, con 95 ruedas consecutivas de compras. Desde enero, la autoridad monetaria ha adquirido más de u$s9.234 millones, lo que representa más del 90% de la meta anual prevista para 2026. Este ritmo de compras ha sido impulsado por una mayor liquidación del sector agropecuario y un clima financiero más favorable.

Para los inversores, la estabilidad del tipo de cambio mayorista es crucial, ya que cualquier fluctuación puede impactar en las expectativas de inflación y en las decisiones de inversión. La expectativa del mercado es que el dólar mayorista se ubique en $1.408 para fines de mayo y en $1.611,5 para diciembre. Esto sugiere que, a pesar de la caída reciente, se anticipa una tendencia al alza en el tipo de cambio en el mediano plazo, lo que podría influir en las decisiones de cobertura y en la estrategia de inversión en activos dolarizados.

Mirando hacia el futuro, los operadores estarán atentos a la evolución de las compras del BCRA, especialmente con la llegada de la cosecha gruesa, que podría incrementar el flujo de dólares al mercado. Además, se espera que el dinamismo en el mercado de deuda corporativa continúe, con emisiones que ya superan los u$s1.600 millones en mayo, lo que podría contribuir a la estabilidad cambiaria. Los próximos meses serán clave para observar cómo se desarrollan estas dinámicas y cómo impactan en el tipo de cambio y en la economía en general.