- La inflación interanual en Uruguay se sitúa en 3,16% tras un IPC de 0,54% en abril.
- Se espera que la inflación alcance 3,9% en junio y 4,5% en agosto de 2026.
- El componente transable del IPC mostró un aumento del 1,17% en abril, mientras que los no transables se mantuvieron estables.
- El BCU mantiene su horizonte de convergencia a dos años, buscando estabilizar la inflación entre 4,6% y 4,8% en 2027.
- Las proyecciones del MEF indican que el dólar cerrará 2026 en torno a 40,9 pesos uruguayos, lo que sugiere estabilidad cambiaria.
La inflación en Uruguay ha mostrado un comportamiento positivo al regresar al rango meta del Banco Central en abril, con un incremento mensual del IPC de 0,54%. Este aumento, aunque levemente superior a las proyecciones, ha permitido que la inflación interanual se sitúe en 3,16%. Para mayo, se espera que la inflación se ubique en 0,24%, con una proyección interanual de 3,3%, y un incremento a 3,9% para junio. Sin embargo, la situación del petróleo y los conflictos geopolíticos son factores que podrían alterar este panorama favorable.
El informe del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) destaca que los alimentos y combustibles, que están indexados al dólar, son los canales más vulnerables ante un posible aumento de la inflación. En este sentido, el componente transable del IPC ha mostrado una dinámica más activa, con un aumento del 1,17% en abril y una variación interanual del 1,9%. Por el contrario, los precios de los bienes no transables se mantuvieron prácticamente estables, con una variación mensual de -0,02%, aunque su variación anual sigue siendo elevada, alcanzando el 4,4%.
Las proyecciones de Cinve indican que la inflación podría alcanzar el 4,5% en agosto y cerrar el año 2026 en un 4,7%. A largo plazo, se espera que la inflación se estabilice en un rango de 4,6% a 4,8% en 2027. Este escenario se considera favorable en comparación con otros países de la región, donde las expectativas de inflación son más inciertas. La capacidad de Uruguay para mantener expectativas de inflación en torno al 4,5% se ve respaldada por su matriz energética renovable, que actúa como un amortiguador ante las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo.
El Banco Central de Uruguay (BCU) ha señalado que el balance de riesgos se ha inclinado levemente al alza debido a la persistencia de los precios del petróleo. A pesar de esto, el BCU mantiene su horizonte de convergencia a dos años, buscando una inflación más alineada con los estándares internacionales. Sin embargo, la discusión sobre la posibilidad de converger hacia una meta de inflación del 3% se encuentra en un contexto de restricciones fiscales y un sistema de indexación que complica la implementación de cambios más drásticos.
Para los inversores, la estabilidad del tipo de cambio es un factor clave. Los expertos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyectan que el dólar se mantendrá relativamente estable, cerrando 2026 en torno a 40,9 pesos uruguayos. Esto podría ofrecer un entorno más predecible para las operaciones de comercio exterior y la inversión. Sin embargo, los sectores exportadores siguen preocupados por el atraso cambiario y la pérdida de competitividad, lo que podría influir en las decisiones de inversión en el corto plazo. En este contexto, es fundamental seguir de cerca la evolución de los precios internacionales del petróleo y los eventos geopolíticos que podrían impactar la inflación local.
A futuro, el monitoreo de la inflación será crucial, especialmente con la llegada de la primera Rendición de Cuentas del gobierno, donde se espera que las proyecciones del Comité de Expertos influyan en las decisiones fiscales. La situación del petróleo y su impacto en los precios internos será un tema recurrente en las discusiones económicas, y los inversores deben estar preparados para adaptarse a un entorno que podría cambiar rápidamente debido a factores externos.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.