En los últimos cinco años, el Ministerio de Energía y Minas de Perú ha experimentado una alta rotación de funcionarios, con un total de 12 gestiones en este periodo. Esta inestabilidad se ha extendido a los viceministerios y otras direcciones relacionadas con la minería, lo que ha generado preocupación entre los inversores y analistas del sector. En solo los primeros cinco meses de 2026, el Viceministerio de Minas ha tenido tres viceministros, sumando un total de nueve en cinco años, lo que refleja una falta de continuidad en la política minera del país.

La situación es aún más crítica en el caso de Ingemmet, la entidad encargada de administrar las concesiones mineras, que no cuenta con un titular desde enero de 2026. Este vacío de liderazgo ha llevado a que Paolo Andrés Alzamora, quien ya tiene vínculos con el sector, se mantenga como encargado. La falta de un liderazgo claro y estable en estas instituciones puede desincentivar a los inversores, quienes buscan un entorno regulatorio predecible para realizar sus inversiones. La volatilidad política y la injerencia en la gestión de estos organismos han sido factores recurrentes que afectan la confianza en el sector.

Expertos como Franco Saito, de la Red de Estudios para el Desarrollo, han señalado que los constantes cambios en la dirección del ministerio dificultan la implementación de políticas públicas a largo plazo. La falta de una política coherente, como la prometida ventanilla única minera, se traduce en un entorno poco atractivo para los inversores. Además, la inestabilidad en el ministerio también se ha reflejado en otras carteras, como el Ministerio de Economía y Finanzas, lo que agrava la situación general del país.

Carlos Casas, director del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad, ha indicado que esta rotación de funcionarios puede desanimar a los empresarios y dificultar las negociaciones con las nuevas autoridades. La percepción de que los cambios en el liderazgo están más relacionados con intereses políticos que con la capacidad técnica de los funcionarios también contribuye a un clima de incertidumbre. La falta de decisiones claras en el sector de hidrocarburos y las concesiones de lotes petroleros son ejemplos de cómo esta inestabilidad puede afectar la inversión en el país.

Mirando hacia el futuro, es crucial que el próximo gobierno garantice la estabilidad de los ministros y nombre a personas con la experiencia técnica necesaria para desarrollar una visión a largo plazo para el sector energético y minero. La implementación de incentivos, como mejoras salariales y la contratación de personal capacitado, son pasos necesarios para atraer talento y restablecer la confianza en el sector. Con una inversión de cobre cercana a los 47,000 millones de dólares que podría estar en juego, la necesidad de un cambio en la gestión es más urgente que nunca.