- La mora de las familias en Argentina subió del 11,5% en marzo al 12,0% en abril.
- 5,3 millones de personas están en situación de mora, lo que representa el 26,7% de los tomadores de créditos.
- La mora de las empresas aumentó del 3,1% al 3,3%, elevando la irregularidad total del sector privado al 7,3%.
- El sector de fintechs y tarjetas de retail presenta una irregularidad del 31,5%, afectando el consumo masivo.
- Los préstamos privados en pesos están en caída, marcando el quinto mes consecutivo de retroceso.
- El Gobierno ha lanzado un 'kit de soluciones' para los deudores morosos a través del Banco Nación.
La morosidad crediticia en Argentina ha alcanzado niveles alarmantes, con 5,3 millones de personas en situación de impago, lo que representa un 26,7% de los tomadores de créditos en el país. Según un informe de la consultora 1816, la mora de las familias subió del 11,5% en marzo al 12,0% en abril, marcando la decimoctava alza mensual consecutiva. Este aumento se produce en un contexto donde el Gobierno ha lanzado un 'kit de soluciones' a través del Banco Nación para atender a los deudores morosos, pero los resultados aún son inciertos.
El incremento de la morosidad no solo afecta a los hogares, sino que también se observa un aumento en la mora de las empresas, que pasó del 3,1% al 3,3%. Esto ha llevado a que la irregularidad total del sector privado aumente del 7,0% al 7,3% en solo un mes. Este fenómeno es preocupante, ya que se ha acelerado en comparación con el mes anterior, lo que genera dudas sobre si se alcanzará un pico de morosidad en el segundo trimestre, como se había especulado.
Históricamente, la morosidad en los hogares era de apenas 2,5% en octubre de 2024, lo que pone en perspectiva la rapidez del deterioro actual. La crisis es sistémica, afectando a 26 de las 30 entidades financieras más grandes del país en términos de préstamos a familias. En el sector de las fintechs y tarjetas de retail, la situación es aún más crítica, con una irregularidad que alcanzó el 31,5% en abril, lo que afecta directamente al consumo masivo.
El impacto económico de esta morosidad es profundo, ya que limita la capacidad de financiamiento de las familias, lo que a su vez frena la actividad económica. Con 5,3 millones de personas en situación de mora, el financiamiento a los hogares, que podría ser un motor de crecimiento, se ve severamente restringido. Los datos preliminares de mayo sugieren que los préstamos privados en pesos caerán nuevamente en términos reales, marcando el quinto mes consecutivo de retroceso.
A futuro, es crucial observar cómo el Gobierno implementa las soluciones propuestas para los deudores y si estas tendrán un efecto positivo en la reducción de la morosidad. Además, se debe monitorear la evolución de los préstamos privados en pesos, ya que una caída continua podría tener repercusiones significativas en la economía argentina. La situación en Brasil, donde la morosidad también ha mostrado signos de preocupación, podría influir en el contexto regional y en las decisiones de inversión en el país.
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