- La calificación de la deuda argentina fue elevada a B- desde CCC+ por Fitch y S&P.
- El riesgo país se redujo a 446 puntos básicos, el nivel más bajo desde 2018.
- Se espera que flujos de fondos institucionales comiencen a ingresar a la deuda argentina debido a la nueva calificación.
- Analistas sugieren que Argentina podría emitir entre 4.000 y 5.000 millones de dólares a tasas de entre 8% y 8,5%.
- La política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU. será crucial para determinar el costo de financiamiento externo de Argentina.
- Se anticipa que Moody’s podría mejorar su calificación a B-, lo que podría abrir más oportunidades de financiamiento.
La reciente mejora en la calificación de la deuda argentina por parte de Fitch y S&P, que elevó la nota a B- desde CCC+, ha generado expectativas sobre una posible reactivación de las emisiones de deuda en los mercados internacionales. Esta mejora en la calificación podría traducirse en una disminución del riesgo país, que actualmente se sitúa en 446 puntos básicos, el nivel más bajo desde 2018. Sin embargo, la situación no es tan simple, ya que hay factores externos que podrían influir negativamente en esta tendencia, como las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos respecto a las tasas de interés.
El aumento en la calificación de la deuda soberana argentina ha sido visto como un paso positivo por analistas y expertos del mercado. Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, destacó que aunque la calificación B- no permite que grandes fondos de inversión de grado de inversión inviertan en deuda argentina, sí podría atraer flujos marginales de fondos que operan en el segmento de alto rendimiento (High Yield). Esto podría ayudar a continuar la compresión del riesgo país, especialmente si se considera que muchos fondos institucionales tienen mandatos que les obligan a invertir en activos con calificaciones mínimas.
Desde Balanz, se proyecta que el riesgo país seguirá disminuyendo a medida que fluyan inversiones de estos fondos, lo que podría acercar a Argentina a los niveles de otros países con calificación B-. Sin embargo, los analistas advierten que el movimiento podría ser menos pronunciado que el que experimentó Ecuador tras su mejora de calificación, a menos que el gobierno argentino ofrezca señales claras sobre su intención de volver a los mercados internacionales. En este sentido, la incertidumbre política y económica en el país podría mantener una prima de riesgo más alta en comparación con otros países de la región.
Desde Proficio, Rafael Di Giorno subrayó que la política monetaria de la Reserva Federal será un factor determinante para cualquier emisión de deuda argentina. Si la Fed decide mantener tasas de interés elevadas, esto podría encarecer el costo de financiamiento para Argentina. Actualmente, se estima que si el país decidiera emitir entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, podría conseguir una tasa de entre 8% y 8,5%, lo que, aunque es un costo elevado, podría considerarse viable en el contexto actual.
A futuro, los analistas de Balanz sugieren que el gobierno podría buscar acceder a los mercados internacionales para prefinanciar parte de los vencimientos de deuda del próximo año. Además, se anticipa que Moody’s podría seguir el ejemplo de Fitch y S&P, mejorando también su calificación a B-. Sin embargo, las decisiones de la Fed y la evolución del riesgo país seguirán siendo factores clave a monitorear en los próximos meses, especialmente con las elecciones en el horizonte, que podrían influir en la estabilidad política y económica del país.
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