- S&P eleva la calificación de Argentina de CCC+ a B-, seis niveles por debajo del grado de inversión.
- Los bonos a largo plazo subieron más de 2 centavos de dólar, alcanzando un valor nominal de 79,4 centavos para los títulos de referencia a 2035.
- La mejora en la calificación se debe a la consolidación de resultados fiscales positivos y el aumento de reservas por parte del banco central.
- La morosidad bancaria ha aumentado al 11,5% en marzo, lo que indica desafíos en la recuperación económica.
- El gobierno ha acumulado más de 10 mil millones de dólares en reservas en lo que va del año, apoyando el superávit fiscal primario.
La agencia de calificación S&P Global Ratings ha elevado la nota de crédito soberano de Argentina, lo que ha tenido un impacto inmediato en el mercado de bonos del país. En particular, los títulos de deuda pública denominados en dólares experimentaron un aumento significativo, con los bonos a largo plazo subiendo más de 2 centavos de dólar. Este es el segundo aumento en la calificación en menos de dos meses, lo que refleja un creciente optimismo entre los inversores sobre la situación fiscal del país.
La calificación de Argentina ha pasado de CCC+ a B-, lo que significa que el país está ahora seis niveles por debajo del grado de inversión. S&P atribuyó esta mejora a la consolidación de resultados fiscales positivos y a las medidas implementadas por el gobierno de Javier Milei, que buscan asegurar el cumplimiento de los pagos de la deuda externa. La perspectiva estable que acompaña a esta calificación sugiere que no se anticipan cambios significativos en el corto plazo, lo que podría tranquilizar a los inversores.
La economista Patrícia Krause, de Coface, destacó que este reconocimiento de la mejora fiscal es un avance, aunque advirtió sobre el alto riesgo que aún enfrenta Argentina, dado que las reservas internacionales siguen en niveles bajos. La combinación de superávits fiscales y el aumento de reservas por parte del banco central son factores que han fortalecido el perfil financiero del gobierno. Sin embargo, el aumento de la morosidad bancaria, que alcanzó el 11,5% en marzo, es un signo de que la recuperación económica aún enfrenta desafíos significativos.
La mejora en la calificación de S&P se produce en un contexto de ajustes fiscales y reestructuración económica. El gobierno ha estado utilizando canales locales de financiamiento y ha realizado compras significativas de reservas en dólares, superando los 10 mil millones de dólares en lo que va del año. Esta estrategia ha permitido al gobierno mantener un superávit fiscal primario, respaldado por un sólido desempeño en las exportaciones, especialmente en los sectores agrícola y energético.
A pesar de las revisiones positivas, S&P advierte que el gobierno argentino enfrentará condiciones desafiantes en los próximos 18 meses, especialmente con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte. Los inversores siguen preocupados por la sostenibilidad de las reformas estructurales en caso de un cambio de gobierno. Sin embargo, la agencia también señala que la política económica actual tiene mecanismos para soportar presiones fiscales y financieras durante el ciclo electoral, lo que podría ser un punto a favor para los inversores en el corto plazo.
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