Wall Street inició la jornada del jueves con una tendencia negativa, reflejada en una caída del 0,35% en el índice Dow Jones de Industriales, que perdió 175 puntos, situándose en 50.468. Esta baja se produce en medio de un nuevo cruce de ataques entre Estados Unidos e Irán, donde el país norteamericano llevó a cabo un segundo ataque en la semana, provocando una respuesta por parte de Irán contra una base estadounidense. Esta escalada de tensiones ha generado un ambiente de incertidumbre en los mercados, que reaccionan de manera adversa ante la posibilidad de un conflicto prolongado en la región del Medio Oriente.

El impacto de estos eventos se extiende más allá de las fronteras de EE.UU., ya que el precio del petróleo también ha experimentado un aumento significativo. Los contratos de futuros del petróleo intermedio de Texas (WTI) subieron un 2,04%, alcanzando los 90,49 dólares por barril. Este incremento en los precios del crudo es un reflejo directo de las preocupaciones sobre la seguridad del suministro energético, especialmente en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio de petróleo. La relación entre el aumento de los precios del petróleo y la inestabilidad geopolítica es bien conocida, y los inversores están ajustando sus posiciones en función de estas dinámicas.

En el contexto económico de EE.UU., el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre de 2026 se revisó a la baja, situándose en un 0,4% en comparación con el 0,5% estimado anteriormente. Esta desaceleración en el crecimiento se debe a revisiones a la baja en la inversión y el gasto de los consumidores, que son motores clave de la economía. La revisión del PIB podría influir en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal, que se enfrenta a un entorno complicado donde las tensiones internacionales y los datos económicos internos están en constante cambio.

Para los inversores argentinos, la situación en EE.UU. y el aumento en los precios del petróleo pueden tener implicancias directas. La economía argentina, que ya enfrenta desafíos significativos, podría ver un impacto en el tipo de cambio y en los precios de los combustibles. Un aumento en el precio del petróleo podría traducirse en mayores costos para las empresas locales y un efecto en la inflación, lo que podría llevar al Banco Central a ajustar su política monetaria. Además, el riesgo país y la percepción de riesgo en los mercados emergentes podrían verse afectados por la escalada de tensiones en el Medio Oriente.

A medida que avanzamos hacia el fin de la semana, los inversores deben estar atentos a las próximas reuniones de la Reserva Federal y a los desarrollos en las conversaciones entre EE.UU. e Irán. La posibilidad de un acuerdo que permita la reanudación del comercio en el estrecho de Ormuz podría aliviar algunas de las tensiones actuales y estabilizar los precios del petróleo. Sin embargo, la incertidumbre persiste, y los mercados seguirán reaccionando a cualquier nueva información sobre el conflicto y su impacto en la economía global.